martes, 10 de abril de 2007

Campeones!!!!

Calderón dijo que el Madrid ganaría algún título este año, y ya ha cumplido. El Real Madrid de basket se ha proclamado campeón de la copa ULEB de baloncesto, el equivalente a la UEFA. Es una competición menor pero en la que siempre hay algún grande con mala suerte en la clasificación para la euroliga el año anterior. Y dos de esos grandes se han encontrado en la final.

Ha sido un partido intenso, con una primera mitad muy igualada, en la que lo que el Madrid hacía bien en ataque luego lo perdía con una defensa bastante floja. Sin embargo, el descanso ha cambiado la tónica. El tercer cuarto ha sido decisivo, como casi siempre este año para el Madrid. Han salido entonados, y de la mano de Charles Smith que se ha puesto a meter triple tras triple (como no le den el MVP es un timo) se ha pasado del empate a 15 puntos arriba para el Madrid. Y ha sido una ventaja suficiente para el resto del partido.

Este Madrid juega bien, no tiene dependencia de ningún jugador, y se deja la piel en la cancha. Es un equipo al que da gusto ver. Mientras que el Madrid de Maljkovich lo que aportaba era esfuerzo y defensa (los guerreros les llamaban), este Madrid hay pocas facetas del juego que no domine. Además, desde ahora mismo puede jugar mucho más tranquilo el resto del año, porque ya está clasificado para la euroliga, así que las urgencias son para el resto de equipos.

El único dato negativo es que, cuando el Madrid de basket ha ganado algo, el de fútbol ha sido incapaz de hacer lo mismo. Así que desde ahora mismo la liga es más dificil. Pero que nadie olvide la liga de basket, que esa si que tiene al Madrid deseoso de ganarla.

lunes, 9 de abril de 2007

Una de videos

Contaría como fue el partido del Madrid ayer, pero el que quiera se lo puede leer en el Marca. Y de la ruindad del Atleti prefiero no hablar, que me enervo. Prefiero poner dos grandes videos, uno descubierto hoy y el otro una leyenda viva de Internet.





Quien iba a pensar que iban a dejar a este ser tan extraño entrar en los EEUU.

domingo, 8 de abril de 2007

Tallatas y Formula Dé

Ayer era día de barbacoa. El plan ideal un sábado de semana santa, amigos y grasa. Mucha grasa. Pero claro, con trombas de agua y granizo cayendo sobre Madrid cada poco tiempo, pretender hacer fuego sonaba algo absurdo. Así que cambiamos el plan y fuimos al "Rey de Tallatas" (el nombre auténtico es "Rey de tallarines", pero ¿ a quién le importa?)

Sorprendentemente, el sitio valía la pena. Los tallarines estaban buenos, e, incluso, el curry que me tomé no estaba excesivamente fuerte. Hay un rumor no confirmado que dice que dicho restaurante fue visitado por nuestro futuro rey y señora, lo que habla a favor del sitio.

Después de eso y teniendo en cuenta que teníamos toda la tarde por delante, había que pensar un nuevo plan. Lo pensamos, como no, vagando por las calles de sitio cerrado en sitio cerrado. Finalmente decidimos refugiarnos en una casa a jugar a un juego de mesa. Un único problema, ibamos a ser 10 para jugar, y pocos juegos aceptan tanta gente.

Así que acabamos en generacion X buscando un juego de mesa. 40 minutos y miles de propuestas de la dependiente después, acabamos optando por el que Lara quería comprarse desde el principio: Formula Dé, un juego de carreras de fórmula 1. Así que, después de esperar a que acabara la tromba de granizo, salimos para casa del señor Ga a divertirnos con nuestra recien adquirida compra.

Total, que entre cañas, filetes, patatas y demás comisqueos, jugamos dos partidillas al juego: Mejor la primera (gran victoria por mi parte, desde la pole hasta la entrada final en meta) que la segunda, en la que las curvas de Mónaco aburrieron a la mayoría de los jugadores. Hay gente que no sabe lo que es competir por esas míticas calles.

Finalmente, y después de vagar un ratito por calles buscando un bar con gente, acabamos separándonos y sólo unos pocos nos fuimos al Irish Rover, el bar en el que debía estar todo el mundo que estaba en Madrid en el puente. Allí encontramos una gran mesa donde estar sentados viendo la lucha libre y hablando mientras tomábamos la última antes de volver a casita. Casi 12 horas en buena compañía en el que ha sido mi único día real de vacaciones de esta semana santa.

Confiemos en que hoy también sea un buen día, y después de la victoria de Alonso en Malasia gane hoy el Madrid. Es bastante improbable, puesto que me han invitado al campo. Y que el Madrid triunfe conmigo en el campo es una hazaña difícil de conseguir, y más este año.

sábado, 7 de abril de 2007

¿ Tiene algún sentido la clase business?

Ya estoy de vuelta en España, en mi querida casita y listo para dormir en una cama en la que la almohada no tiene el mismo tamaño que una tostada. Y además, en una habitación con persiana. Definitivamente, el tener o no persianas es lo que diferencia los paises civilizados del resto.

Finalmente, en París he trabajado bastantes horas, como era de esperar, pero haciendo poco que no hubiera podido hacer en Madrid. Por desgracia, ese poco es lo que hace que estuviera allí.

Hoy he hecho lo que siempre he criticado de la gente en los buffets del desayuno: comer como un cerdo al que van a sacrificar al día siguiente. Bacon, salchichas, quesos, miles de bollos... Si no he comido cuatro veces más de lo que desayuno habitualmente estaría bastante sorprendido. Además, luego en la comida me he tomado una ensalada de pato confitado que también era gigantesca, por lo que hoy he crecido como persona.

La noticia buena del día es que Iberia ha decidido que hoy sí me tocaba llegar a la hora, lo cual me ha sorprendido más que si me tocara el gordo de la lotería. Y además he conocido el aeropuerto de Orly, que es un aeropuerto bien diseñado (comparado con Barajas, que lo diseño alguien a quien habían extirpado el cerebro y cambiado por un plátano a medio degluitr). En los carteles te indican que puedes estar 45 minutos antes para facturar, y 30 minutos antes para embarcar. Comparado con los 150 minutos que recomiendan en la terminal 4 es un gran avance. Por desgracia, como no conocía bien el aeropuerto no he pasado a la sala VIP, a la que tenía derecho porque viajaba en Business. Es lo que tiene sacar los billetes la semana de antes, que no quedan más que los caros.

Business es la clase en la que, en los vuelos no transoceánicos te dan una comida que las hay mejores en el McDonalds y te dejan libre el sitio intermedio de cada 3. Así que por medio asiento y una cena muy flojita te cobran siete u ocho veces más. Lógico. La cena, que indican diseñada por Sergi Arola, no vale nada. No te hace vomitar, pero la relación calidad/precio es insultante. Tiene cosas graciosas, como que te indiquen que hay un plato de quesos españoles y lo único que hay es un trozo de President (que debe de ser de Soria y no lo sabía nadie hasta hoy). O que te den cubiertos de metal, con los que podrías secuestrar el avión y comenzar la tercera guerra mundial. Pero en general es todo de un pijo que es casi insultante. La que volaba a mi lado, una francesa que conoció la infancia de Petain, ha pedido para beber champagne. Y en el revistero se incluye una revista para gente atiborrada de dinero que, lógicamente, no se ofrece en clase pobre, digo turista. Si alguna vez tengo una empresa en business no vuela ninguno, a menos que sea al otro lado del charco. Vaya forma más absurda de sacar los cuartos a las empresas que se dejan.

Por cierto, tres grandes detalles de mi hotel de, recordemos, 4 estrellas: una hora de internet en la habitación son 6 euros (he estado en albergues de 15 euros la habitación que era gratis), me ha llamado a las 7:20 el servicio de habitaciones (que podían haber llamado a su p^/%&$ madre) y luego mientras me vestía ha llamado a la puerta la del servicio de habitaciones. Si tienen prisa, que esperen, que mi empresa no ha pagado una pasta para que me azucen como si fuera ganado.

Por Madrid, para variar, llovía, así que ha habido que salir (no, no hay lógica en esa conclusión). Unos cócteles en el Impass y un buen rato sentados en sus sofás. Conversación acerca de un posile viaje en Mayo a Berlín (ciudad decidida porque la camarera era de allí) y, como cada poco tiempo, de batallitas del colegio. Hablaremos de nuestras batallitas hasta que podamos hablar de las de nuestros hijos.

jueves, 5 de abril de 2007

Envejeciendo en la ciudad de las luces

Aprovechando un mini rato libre que me acabo de encontrar, voy a aprovechar para relatar estos dos últimos días en Paris.

Lo primero, y ya nada destacable, es que mi avión despegó con media hora de retraso. Ya me suena a tomadura de pelo que un avión que despega a las 7:20 de la mañana lleve retraso. Es vergonzoso. Además, la posibilidad que tengo de dormir en un avión cada vez es más pequeña, porque no quepo. ¿La media de estatura no era 1,75 ? Para complementar la incomodidad del asiento estaba el niño de unos tres años de la fila de delante, que de vez en cuando soltaba un berrido. Buenos pulmones para tan pequeño cuerpo.

Cuando llegué a currar, me dijeron que la situación estaba tranquila y que habría poco que hacer. Falso, por supuesto. Apareció una mini crisis que nos entretuvo el primer día hasta las 10 de la noche y que todavía sigo intentando descubrir como solucionar de forma limpia. Había venido a currar, sí, pero eso era excesivo.

De lo demás, solo puedo decir una cosa, Paris es caro. Muy caro. Ayer nos dejamos 35 euros por barba en un coreano, donde no comimos mal, pero en Madrid lo que tomamos lo habíamos tenido por 20 euros sin problemas. Igual con el resto de comidas, los parisinos me están sablando a base de alimentos. Menos mal que no le doy a la cerveza, que por lo visto es bastante cara también.

El hotel está bien, aunque tener un cuatro estrellas para solo dormir, ducharte y desayunar es algo excesivo. Podría robar cosas, pero llevarme una almohada me parece feo. Además, son muy pequeñas. Al menos estoy rompiendo mi regla de desayunos frugales en los buffets y me estoy poniendo como un cerdo. Pero es que me duele que alguien pague 20 euros para que yo me tome un té y un bollo.

Respecto a mi cumpleaños, como si no hubiera sucedido. Para mi el día de mi cumpleaños este año fue cuando lo celebré con todo el mundo. Ayer era anecdótico. De todas formas, gracias a los que me llamasteis, mandasteis mensajitos o correos. Propicios días para vosotros. Para el resto también, pero algo menos.

Bueno, voy a ver si sigo currando y resuelvo algún problema, aunque me temo que acabaré creando otros nuevos.

Au revoir, mon amies!!!

lunes, 2 de abril de 2007

Muchas cosas que contar y poco tiempo

Tengo pendientes varios temas que contar, como la cena del sábado de los vatos en la cervecería Europa: por 24 euros, todo lo que puedas comer y beber en dos horas. Demasiado para una cena.
También la noche de ayer, en la que, después de mucho tiempo, pude ir al Honky Tonk. Gente que se junta y toca canciones, con mejor o peor fortuna, pero a un nivel medio más que aceptable.
Y por supuesto, también debería hablar de que mi esguince ya no es tal porque me han quitado la venda.

El caso es que todo eso serán historias que se quedarán en el olvido (parte del Honky Tonk la cuenta el amable vecino en su blog, ligeramente distorsionado). Una lástima, pero salvo milagro, no creo que esta semana escriba mucho más. Mañana, a las 7:20 de la mañana (sí, habeis leido bien la hora), sale mi avión rumbo a París donde permaneceré trabajando hasta el viernes. Así que me perderé los planes que se hagan esta semana antes del viernes, día en que aunque mi avión llegue a las 21:15 pienso salir, pardiez.

Esto quiere decir dos cosas: que el fin de semana estoy aquí y no pienso quedarme encerrado en casa, y que el día de mi cumpleaños no estoy aquí, sino trabajando a orillas del Sena. Después de muchos años, será el primero en que, si alguien me llama al móvil y estoy en el extranjero se lo cogeré. Y todo porque por una vez hay una promoción de Movistar que me sirve para algo. Así que si quereis llamarme esta semana, cualquier día, os lo cogeré encantado porque estaré más aburrido que un cubano sordo en un discurso de Fidel.

Y nada más, porque tengo que preparar el equipaje, cenar e irme a dormir prontito. Sed felices estas fiestas (los que las tengan). Si encuentro algún cybercafé os iré aportando datos apasionantes de mis aventuras por el país de Laetitia Casta.

domingo, 1 de abril de 2007

Arreglando las cosas como los hombres: a tiros

Mañanita primaveral de paintball en Tres Cantos. Una previsión de lluvia de un 90% ha supuesto, lógicamente, que no nos cayera encima ni una gota. Claro, que para empaparnos ya estaba la pintura.

Si sacaran la película de lo que ha sucedido, dirían algo como: 16 personas. 2 equipos. 5600 bolas de pintura. Y muy poca puntería.

Como voy a soltar un tocho contando prueba por prueba, hago un pequeño resumen al principio: muy divertido. Como siempre, disparar a tus amigos es algo memorable con lo que disfrutas de una manera diría que enfermiza. Los que no habían ido nunca se lo pasaron muy bien, y yo creo que en general todos hemos acabado contentos. Quizás el más quejica es Nacho, que al final decía que el counter strike es mejor que esto. Posiblemente estuviera influido por el daño que se había hecho el solo en su tobillo.

Y ya sin más preámbulos, la crónica.

Primero, los equipos. Reglas básicas para componer los equipos: hermanos y parejas separados. La otra regla que queríamos instaurar hoy (Valle solo por haber llegado tarde) no ha prosperado. Así que dos escuadras: los que llevábamos la careta negra y los que la llevaban amarilla.

El bando negro: Luis , Juako, Carmen, Yoli, Valle, Mamen, Angel y yo.
Los amarillo chillón: Chema, Javi M., Maria, la hermana de Yoli (siento no recordar su nombre), Ibarz, Nacho, el amable vecino y Javi H.

Me centraré en contar las aventuras y desventuras del bando negro, que a fin de cuentas, es el mío. Que el amable vecino hable del suyo si tiene valor para ello.

Hemos empezado con el típico juego para ir calentando motores y pillando el pulso a las armas (como si hubiera alguna forma de apuntar bien). Cada equipo a un lado y un único proposito: aniquilar al rival. Como todos los juegos, se juega una vez por cada lado. En ambos casos se resume rápido: paliza brutal. En el primero yo creo que hemos sobrevivido casi todos y en el segundo, alguno ha muerto, pero les hemos pasado por encima. Sin objetivos en el mapa, nuestra potencia de fuego era claramente superior.

El siguiente juego era en un escenario con dos casas a cada lado y una granada simulada (una pelota de rugby de gomaespuma) para cada equipo. La forma de ganar: arrasar al equipo contrario o meter la granada en la casa que estaba en su zona de despliegue.
En la primera partida todo nos salió relativamente bien. Hicimos un despliegue bastante escalonado por el flanco derecho, que permitió que Luis y Ángel salieran corriendo con la granada y, después de que cayera Luis, Ángel les "volara" la casa. Ellos fueron varios por el lado izquierdo, y acabaron atascados dos detrás del mismo obstáculo y otro muy cerca, de manera que desde mi obstáculo les tenía a los tres totalmente bloqueados. No les daba ni un tiro, pero nos permitió ganar.
La segunda partida fue más rara. Luis y yo cubríamos el flanco izquierdo, con Mamen dando apoyo desde el centro. Luis acabó sin balas sacando el arma para intentar asustarles, mientrás que yo, también bastante escaso de munición, me fuie hacia el centro para intentar coger la granada y correr hacia la base contraria. Justo cuando Mamen me pasaba la granada, recibo un bolazo en el cuello. Fin de mi heroico intento de carrera. Ya desde fuera, el escenario se había tornado en un 3 contra dos o en un cuatro contra dos, con superioridad por nuestra parte. Angel y Juako estaban relativamente cerca para ir corriendo hacia su base con la granada, pero mientras decidían quien iba delante por eso de que no querían recibir un bolazo, Javi H. sale corriendo desde una esquina con la granada (como hace en el fútbol, igualito). Javi H. corriendo y solo un defensor cerca: Yoli. Y con tiempo para hacerle varios disparos. No tuvo suerte y perdimos.

El siguiente jueguecillo era el asalto al banco: otra casa con un muro delante que defender de un equipo contrario con vidas infinitas y un único objetivo: llegar hasta la primera fila de obstáculos y tirar la granada.
Empezamos nosotros atacando. Con eso de que da igual que te maten que vuelves a empezar, reduces las precauciones. Básicamente, en este juego te acribillan. Casi todo el rato, el juego consistió en dos o tres de nosotros intentando llegar al balón e irlo avanzando mientras el resto iban abatiendo defensores. Teniendo en cuenta que me quedé sin munición al minuto de empezar, parece claro que yo era de los que iban a por el balón. Y hubo suerte, porque el resto de mi equipo había logrado abatir a los que controlaban mi lado y arrastrándome pude llegar hasta el lugar del lanzamiento de la granada. Un lanzamiento mediocre nos daba la victoria.
Defender el banco parece más fácil, pero realmente es más dificil. Yo, al menos, no veía nada de nada. Además, al poco de asomar la cabeza para hacerme una idea de la situación me la volaron, así que no debí disparar más de 10 tiros. Un auténtico lastre para mi equipo, que poco depués caía derrotado cuando habíamos sido abatidos solo dos.

El siguiente escenario era de connotaciones tolkienanas: las dos torres. Mecánica sencilla, En cuanto alguien supera la línea imaginaria de la torre del rival, gana. Este juego tiene una línea muy amplia para cubrir, así que no te entras prácticamente de nada. Lo que se es que lo teníamos dificil. Aquí Ángel ya se había ido, así que eramos uno menos. Y de los que quedábamos, Luis, Juako y yo no corremos. Sería traicionar nuestros ideales. Encima a ellos les gustaba correr. Luis y yo abiertos al flanco de pronto vemos a Maria corriendo por el centro hacia donde estaba la mitad de nuestro equipo. Se llevó más pelotazos que un portero de balonmano. Y nosotros mientras intercambiando tiros con Nacho por el flanco derecho para ver si alguien mataba milagrosamente al otro y se queda con todo el flanco para correr. En esas estábamos cuando de pronto dice el monitor: fin del juego, los amarillos han ganado. El maldito Chema se coló hasta la cocina y ganó la partida, aunque Mamen le disparó en ambas piernas, por listo.
Al cambiar de lado cambiaron un poco las normas, ahora había que tocar la bandera del rival. Y en esta partida si que no me enteré de nada. Estaba en el suelo detrás de unos muros intercambiando tiros con Nacho, Iván y Javi. Nacho entrando y saliendo de un autobús abandonado que había en medio del campo, por cierto. Ellos me disparaban, yo les disparaba, todo muy bonito. Y en esas oigo a María a mi espalda diciendo: "Oye, que estás muerto". Resulta que nuestro flanco derecho había sido arrasado y María habíase dado un paseillo hasta nuestra bandera, encontrándome a mi en el suelo de manera casual. Otra victoria para los amarillos en estas pruebas de correr que tanto les gustaban.

Y con empate en el marcador llegamos al último escenario: una bandera a 15 metros de una trinchera. Un equipo que no puede salir de la trinchera hasta que alguien del otro coja la bandera. Y el otro equipo con vidas infinitas hasta que alguien coja la bandera. El objetivo es llevar la bandera hasta su zona de despliegue.
Empezamos atacando nosotros, y con eso de que hay vidas infinitas hasta que llegas cerca de la bandera fue sencillo que alguien la cogiera y saliera corriendo con ella. En ese instante delante mio salieron tres corriendo detrás de la bandera, pero les acribillamos entre varios. Lástima que se me acabara la munición en ese momento, porque la escabechina podía haber sido buena. La carrera fue buena, y ganamos merecidamente.
El juego desde la trinchera era bastante dificil, porque apenas se veía la bandera. Así que disparabas un poco aquí, otro allá, hasta que de pronto veías que la bandera desaparecía. Momento en que unos empezaban a correr, otros vaciamos el cargador y el equipo amarillo partía la bandera, aún no tengo muy claro como. El caso es que lograron recuperarla y empatar la partida.

Teniendo en cuenta que en victorias / derrotas ambos equipos tuvimos las mismas, la victoria moral es claramente nuestra
, porque jugamos cuatro pruebas con uno menos. Así que podemos considerarnos los justos vencedores. Si alguien quiere discutirlo, lo podemos hablar cualquier otro día en otro campo de batalla.