domingo, 18 de enero de 2009

Seis personajes en busca de autor

Pirandello escribió esta obra que se representó por primera vez en 1921. Al principio digamos que no gustó, la gente no la entendía y le gritaba que estaba chalado. Algo de razón debían de tener pues el autor agregó un largo prefacio para que la obra quedara más comprensible. Parece que en ese momento los críticos ya se enteraron del argumento y la aplaudieron, convirtiendola en la obra más popular y aclamada del italiano.

Es una obra dura, tensa, profunda, una obra que no es fácil. Hay drama, teatro dentro del teatro, discusiones filosóficas... No es la típica obra para acercarse al teatro esporádicamente, desde luego.

Con todo, es la obra que el grupo de teatro El Espejo, del que forma parte  un compañero mío de trabajo eligió para representar. Una apuesta fuerte, sin duda. Siempre será más fácil representar comedias que dramas, más fácil hacer reír con textos fáciles que conseguir que la gente disfrute y se involucre en densos dramas.

Ayer tuve la suerte de verla representada. Vaya primero por delante un comentario sobre mi habilidad personal para ver la obra el día que mi compañero apenas decía nada ( aunque tuvo dos frases en las dos modificaciones más claras que han hecho al texto ). Me hubiera gustado verle actuar después de haber visto todo el tiempo que ha dedicado a prepararse el papel. Mi torpeza siempre por delante.

¿ Por qué digo que tuve suerte en verla ? Primero y más obvio, porque conseguir entradas era un milagro. Las entradas se repartían a partir del viernes a las nueve de la mañana en el centro cultural, así que tienes que poder ir a buscarlas, lo cual es harto difícil si trabajas. Además, es gratis, lo que hace que toda la tercera edad se abalance ese día por la mañana para conseguir entradas para la obra, independientemente de la que sea. El 90% del teatro estaba jubilado, increíble. Debería buscarse un mecanismo para que el resto de la población también tengamos que poder asistir a estos eventos sin recurrir a piruetas y liar a gente. O que cobren, a ver si así seguían acudiendo en tropel los que llenaban la sala.

Lo segundo por lo que tuve suerte es porque me encanta el teatro, claro, y poder ver representada una obra siempre es una suerte ( salvo casos muy puntuales, como una que recuerdo destrozada por María José Cantudo, una de las peores actrices que se ha subido a los escenarios madrileños ). Soy incapaz de leer teatro, me pierdo, no aprecio las sutilezas. Pero verlo representado me apasiona.

Y lo tercero es que me gustó tanto el texto como la representación. No voy a decir que no se notan que sean aficionados, porque mentiría. Hay actores mejores, hay otros peores, normal. El casting está claro que lo haces con la gente que tienes y no puedes buscar a nadie más, así que hay algunos que no pegan en el papel que tienen, pero el resultado final es más que digno. Representar una obra de tal calibre, con tanta gente en escena, con tanto drama, no es trivial. El resultado final es meritorio, sin duda alguna. Por destacar a alguien, me quedo con el padre. Uno de los papeles más largos y con más juego, de lo más difícil, y que fue bastante bien interpretado. 

Lo peor, sin duda, un porcentaje considerable del público. Sí, me crispa la gente que va a las cosas solo porque son gratis, sin saber lo que son y que privan a los que podrían disfrutarlo de ir. Gente que se ríe en momentos absurdos, a la que le suena el móvil ( tres teléfonos, tres, nos deleitaron con su melodía ), que posiblemente no se enteró de la obra.

Un chapeau para toda la compañia, se nota que les gusta lo que hacen y que lo disfrutan. Ojalá todo el mundo sintiera lo mismo por el teatro que ellos.

¡Aquí está todo el daño! ¡En las palabras! Llevamos todos por dentro un mundo de cosas, en cada uno el suyo propio. ¿Cómo es posible que nos entendamos, señor, si en las palabras que yo digo incluyo el sentido y el valor de las cosas tal como yo las considero, mientras quien lo escucha, las asume inevitablemente con el sentido y el valor que tienen para él, de acuerdo al mundo que lleva en su interior? Creemos que es posible entendernos, ¡pero no nos entendemos nunca!

( Luigi Pirandello, Seis personajes en busca de autor ) 
 

jueves, 15 de enero de 2009

La una de la mañana

Tengo reloj nuevo. Mi madre sigue empeñada en que lleve reloj, así que estas navidades me ha regalado otro. Segundo que me regala en tres años, debería ser lo suficientemente inteligente para coger la indirecta. Por supuesto, es un Casio, que es lo único que yo considero un reloj: si tiene agujas es un invento primitivo y obsoleto, casi medieval. Este incluso parece que se pone solo en hora aprovechando las señales horarias de radio.

Es el primer reloj que tengo con correa de metal. Es una sensación distinta a la de plástico: con ésta cada poco noto que el reloj me está depilando sin que nadie se lo pida. Entrañable. Lo iré moviendo por mi cuerpo para quedarme cual Adonis marmóreo metrosexual.

Veo raro mi brazo con un artefacto plateado acoplado. Llevaba tiempo sin reloj, porque cuando se rompió la correa del otro, ahí se quedó, ejerciendo de despertador. Para ver la hora, el móvil funciona bastante bien. Creo que es su uso primario, junto a  mirar facebook.

El caso es que es la una de la mañana, en pocas horas debo estar despierto porque mañana trabajo y estoy aquí, en mi ordenador, escribiendo sobre un reloj que no creo que le importe a nadie más que a mi ( me gustará más o menos, pero oye, es un regalo de mis padres, así que le tengo cariño ). Algo falla en mi cabeza, sino mi cabeza entera.

La culpa de que esté yo despierto hoy, echensela al maestro armero, a las conversaciones absurdas ( absurdas para una parte ) y a la rotación terrestre.

Acabaré esta entrada, pero más que nada, por no aburrir a nadie. Escribir me relaja y desahoga, aunque lo que quería gritar, ya lo he gritado.

Hoy, mil gracias a una persona que sí espero lea esto pero que no pensará que es para ella, mil gracias a una persona que no creo que lea esto y mil besos para ECM, sin que vengan a cuento y por joder, que a las putadas está más acostumbrado. Los besos se los dará quien yo decida, cuando yo decida y donde yo decida.

Pues eso, que pasen vuesas mercedes buen jueves, disfruten de la vida, sonrían y sigan por el camino que las lleve a su felicidad. Sobre todo tu.

domingo, 11 de enero de 2009

Palestina

En este país, nos ha gustado siempre ser radicales. O algo es blanco, o algo es negro. Media España siempre odiando a la otra media.Toda España siempre tomando partido y sabiéndolo todo sobre cualquier tema.

Así que ahora el debate es si hay que dar la razón a Palestina o hay que darsela a Israel. A un estado democrático que se defiende, o a un pueblo oprimido que patalea.

Por partes: Hamas ganó unas elecciones supuestamente libres, dado que nadie demostró lo contrario. Es cierto que es una asociación con mucho más poder y fuerza que un partido político, que tiene su propio brazo armado, sus propias fuerzas de seguridad. Una especie de estado dentro del estado. Parecido al partido nazi en estructura, sin duda, o al partido comunista de la URRSS. Hamás ganó a Al Fatah, y de hecho empezó una pequeña limpieza contra sus miembros. En muchos sitios se habla de guerra civil entre los palestinos. Unos no aceptaron el resultado de las elecciones, los otros ejercieron su poder para mantenerse como el partido gobernante. Una situación caótica interna, agravada por el escaso poder que realmente tiene la autoridad palestina. No existe el estado palestino como tal, todo depende de lo que Israel quiere dejarles hacer.

Israel, en cambio, es una democracia establecida y con un estado de derecho bastante sólido. Tiene discusiones en el parlamento, sí, pero todo se resuelve en las urnas, y las decisiones las toma su poder ejecutivo, que representa la decisión de un pueblo.

La situación actual tiene dificil solución: vivir en Gaza no es una experiencia agradable. Es una zona super poblada, pero sin trabajo, en condiciones misérrimas y opresivas. Un caldo de cultivo ideal para crear fanáticos que se unan a Hamás. Éstos son los que se dedican a tirar sus proyectiles caseros a Israel, proyectiles lanzados en gran número, pero de escaso peligro. Había cifras que, recordando de memoria, era algo así como ocho muertos en el último año después de casi diez miel cohetes lanzados. La zona donde caen, hay que recordarlo, debería ser parte de la zona de control palestina según los acuerdos internacionales de reparto del territorio. Otra de las ironías del conflicto.

Israel es lógico que quiera defenderse. Nadie quiere ser bombardeado continuamente, ni tener que vivir pendiente de las alarmas anti proyectiles, que te dan treinta segundos para guarecerte. Así que Israel tiene que actuar, como haría cualquier país, para protegerse.

El problema está en lo que Israel entiende por protegerse. ¿ Se puede matar a 700 personas, un tercio de ellas niños ? ¿ Es lícito bombardear edificios civiles ? ¿ Evitar la entrada de la ayuda humanitaria ? ¿ Usar fósforo blanco ? ¿ Encerrar a civiles en edificios que luego van a ser bombardeados ? ¿ Atacando escuelas y mercados ? Si alguien piensa que la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, que me avise, porque supera mi lógica.

Israel está cometiendo una matanza indiscriminada, una salvajada indigna de cualquier país que crea en los derechos humanos y en la vida de las personas. Su actuación sólo va a conseguir una cosa: aumentar el número de seguidores de Hamás, de palestinos que se levanten para luchar contra la opresión. La lluvia de cohetes seguirá, porque es lo que todos haríamos si nos trataran así, luchar por lo único que te queda en esas circunstancias: la dignidad.

Israel debería parar y replantearse toda su estrategia en la zona. Así no va a conseguir nada más que poner en peligro su situación, desestabilizar lo zona, perpetuar este conflicto que crearon los ingleses hace tanto tiempo.

Los palestinos deberían acabar con Hamás. Hamás no está interesado en la paz, sino en mantener el poder. Necesita un estado de confrontación, de guerra. Le dan igual los derechos humanos, las personas. Son fanáticos, incapaces de razonar y de pensar. 

La solución al conflicto es dificil, pero pasa, casi exclusivamente, por conseguir que Israel renuncie a territorios y ejercer un poder que no le pertenece, y donde ahora un estado, aparezcan dos. Pero es impensable que un gobierno israelí haga esto, y menos que judíos y árabes lleguen a un acuerdo sobre Jerusalen.

Ahora mismo, que pare Israel, que pare de matar personas. No son civiles, ni militares, son seres humanos. Y ninguna de esas muertes nos lleva a ningún sitio. Mucho menos a conseguir el fin de Hamás y que Palestina se convierta en un sitio donde se pueda vivir, no en una colección de campos de refugiados, arsenales ocultos y odio inveterado.

( Por otra parte, ¿ Qué pasa con Irak ? ¿ Qué pasa con El Congo, con Sierra Leona ? ¿ Quién recuerda ahora Haití o Afganistán ? Somos víctimas de los medios de comunicación de masas, y no nos damos cuenta )

Vergonzoso el artículo de Libertad Digital sobre la manifestación, por cierto. Lo va a enlazar su puta madre. Las críticas ad-hominem son un ejemplo del peor periodismo para opinar sobre un mensaje.

viernes, 9 de enero de 2009

Tres días

He terminado hace unos minutos de ver la película Tres días, una película española que aquí pasó sin pena ni gloría pero de la cual he leído hoy por algún sitio que en EEUU la tenían entre las tres mejores películas extranjeras del año pasado. Así que nada, a verla por curiosidad.

La premisa es sencilla: en tres días un meteorito gigante se estrella contra nuestro planeta y todo el mundo va a morirse. No se puede hacer nada, más que esperar. Mientras que con esta idea lo habitual es una película catastrofista que acabaría con el meteorito desviado y el mundo salvado, ya sea por Clint Eastwood o por Bruce Willis, aquí el cambio es radical. El accidente va a suceder, ¿ qué haces en los tres días que te quedan ?

Toda la película se desarrolla en un pequeño pueblo de Andalucia. No tiene tramas paralelas, no tiene un trasfondo complicado. Y aunque la película se acaba orientando hacia otro género que no comentaré para no reventarla entera, la idea de la que parte es buena: ¿ Qué harías en tus últimos tres días de vida ?

En la película se ven diferentes alternativas: gente que hace lo posible por proteger a los suyos, gente que huye buscando la salvación en algún sitio, los que se refugian en la iglesia, personas que quieren ajustar sus cuentas pendientes, personas que no saben como afrontarlo, personas que no se lo creen, personas que se mantienen en su puesto de trabajo.

¿ Que haría yo en mis tres últimos días ? Obviamente, lo del trabajo lo de desestimo, porque se que mi trabajo no aportaría nada al mundo en esos días. Se puede discutir si algún trabajo aportaría algo, pero bueno, eso ya es otro tema. No tengo cuentas pendientes con nadie. Habrá alguien que esté cabreado conmigo y me odie seguro en algún lugar del mundo, pero bueno, no es recíproco. Y tampoco tengo nadie a quien abrirle mi corazón y revelarle el típico mensaje que las películas usarían estos días.

Supongo que estos tres días los acabaría despidiéndome de la gente, que, a fin de cuentas, es lo único importante que hay en este mundo. Los libros están bien, hacen compañía, pero las personas llenan y complementan.

Haganme un hueco si alguna vez sucede esto para que les pueda dar un abrazo en estas últimas horas.

( La otra opción sería darme al pillaje, el vicio y los placeres mundanos, pero queda mucho menos bonita para contarla ).

martes, 6 de enero de 2009

En el cine

Después de meses sin ir, doble visita al cine en este fin de semana. Y doble satisfacción, debo decir. También fui dos veces esta semana al McDonalds, pero eso lo omitiré disimuladamente...

Primera película:Rockandrolla, de Guy Ritchie. Al que le guste Snatch, le encantará esta película, que tiene ritmo, tensión, giros, enredos y, ante todo, un guión bastante bien trabajado. El cartel menciona sexo, que hay poco y rockandroll, que tampoco es que haya en exceso. Pero vuelve el mundo de los bajos fondos en que parece desenvolverse como pez en el agua el amigo Ritchie. Sólo se echa de menos a Brad Pitt haciendo de gitano... Lo incomprensible es que esta película la pongan en cuatro cines mal contados de Madrid.

Segunda: El Intercambio. Si alguien recuerda alguna película de Clint Eastwood que no le haya parecido que comunica algo, que tiene mucho que contar, que lo diga ahora, o calle para siempre. Harry el Sucio y sucesivas nos mostraron a un personaje carente de sentimientos. Parece que Clint los guardaba para películas como Million Dollar Baby y ésta ( aunque la primera sea incluso mejor y creo que la regalan con el ABC esta semana ). Angelina incluso actúa bien, muy bien. Quitarla las pistolas ha sido una buena idea. Sorprende lo poco que aparece Malkovich, sobre todo si uno se lee previamente la sinopsis de la película. Alguien debería ver las películas antes de escribir el resumen. 

También vi "Buscando un beso a medianoche", y sí, coincido con ECM en que es buena película, las hay mejores, pero bueno, como ya le dije antes de que se mofara de mi el muy mamón, es fácil identificarse con los protagonistas ( no, en esa escena no, miserable ). Quizás otro final hubiera sido menos "independiente", pero bueno, no se puede tener todo.

Y sin más, cerramos la crítica cinematográfica de hoy, recomendando, encarecidamente, que lean libros. Como dice Sándor Márai en "Tierra, tierra":
"Todo el mundo tenía libros, pero muy pocos esperaban una respuesta de ellos: esperaban conocimientos, diversión o sorpresas, escándalos, experiencias emocionantes, pero ya quedaban muy pocos que esperaran una respuesta"

Busquemos respuestas a preguntas que aún desconozcamos...

sábado, 3 de enero de 2009

Paulo Coelho, El Alquimista

Paulo Coelho es uno de esos autores que medio mundo tiene en un pedestal y la otra mitad considera que son escoria. Sólo había leído algunas de sus columnas en los suplementos dominicales, así que no podía opinar sobre él con datos suficientes. Tenía curiosidad, como uno de los autores que más libros han vendido de la historia. Además, su biografía la verdad es que hace probable que sea alguien que pueda narrar experiencias al mundo.

Ayer en la biblioteca me llevé "El alquimista", que suele ser una de las referencias principales cuando se habla de este autor ( lo cogí junto a otros dos libros: "El secreto del mal" de Roberto Bolaño, ya contaré qué tal, y "Simetrías viscerales" de Jeanette Winterson, el principio es extraño y denso, aunque prometedor ). Por cierto, cero llamadas recibidas en todo el día, cuatro cuando estoy en la biblioteca. Lo mío es suerte...

El alquimista es un cuento largo con un único mensaje, que encima viene en la contraportada, no hay que ser muy perspicaz para descubrirlo: "cuando una persona realmente desea algo, el Universo entero conspira para que realice sus sueños. Así sucede si aprendemos a escuchar la voz del corazón y comprendemos aquel lenguaje que trasciende las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver"

Como pieza literaria, no aporta mucho, como libro, tampoco. Así que la importancia que supongo se le puede dar al libro es por su capacidad de comunicar ese mensaje y por su capacidad de convencer sobre la realidad de ese mensaje.

En mi caso debo decir que no suelo creer en el universo apoyando nuestros actos, ni en un destino en el que realizarnos. No coincido con Paulo, me temo. Tiene razón en cosas, sí, y no se lo discuto, pero su mensaje es demasiado optimista: si quieres algo, vas a conseguirlo. Por desgracia, eso no siempre es así, y menos con los objetivos vitales que son a los que hace referencia el libro. Si ansías algo, si deseas algo, lucha por ello y haz lo que esté en tu mano, pero el universo no va a ayudarte, me temo. Tampoco va a ir a por ti. Ninguna persona tiene el universo girando en torno suyo, ni el destino escrito en ningún sitio, por suerte. Disponemos de un libre albedrío que nos permite tomar decisiones independientes del universo, y a la inversa, el universo garantiza nuestro libre albedrío al no intervenir en nuestras decisiones.

Es fácil creer en señales, en mensajes, ... Lo difícil es creer únicamente en nosotros mismos. Y eso es lo único que tenemos para tomar decisiones en el día a día y para nuestra vida.

Eso sí, coincido con Coelho en que el miedo, la comodidad, nos alejan de lo que realmente queremos. Esos son nuestros principales adversarios para buscar la felicidad.

viernes, 2 de enero de 2009

Empezando con buen o mal pie, quién sabe

Otro año más que se termina, otra vuelta elíptica al sol completada. Debe estar bastante harto de vernos girar continuamente sin ir a ningún sitio.

La San Silvestre fue un éxito rotundo. Casi al principio de la carrera abandoné a mis tres compañeros de peripecia, que iban como locos zigzagueando entre la multitud, y me quedé tranquilito por el lateral. Decisión correcta, porque según los tiempos, llegué antes que ellos al kilómetro cinco. Meta volante para el tipo más elegante del grupo!

Hasta el kilómetro siete la cosa no fue mal, y contaba con aguantar estoicamente las rampas de Vallecas, pero en el ocho, ya mis fuerzas se volvieron escasas. Justo al pasar el hito del kilómetro ocho, además, recibí un mensaje en el móvil. Sin poder mirarlo, pensé que serían mis compañeros que ya habían llegado y me vine abajo pensando en la paliza que me habían dado. Cien o doscientos metros fueron hechos andando. Volví a correr un poco más, hasta el último repecho, andandito, andandito, hago mi caminito, y trotar los último metros. Tiempo total: 1h 0 minutos 42 segundos.

Bajar de la hora hubiera estado bien, por aquello de salir de otro cajón el año que viene, pero hacer 42 segundos tiene un encanto especial.

Debo felicitar a mis compañeros por haber bajado de la hora. Buena carrera, chicos.

Debo decir que mis gemelos aún son piedras, que andar duele y que soy feliz por la carrera.

Cena tranquila en mi casa, conversación con mi madre que iba a poner aquí pero omito ( sólo decir que mi madre tiene sus momentos, y yo me doy cuenta a veces bastante tarde de muchas cosas, en fin ), uvas, abrazos, besos y esperar antes de salir. Algún chat, sms, llamada para quedar y felicitar el año. Coger el coche, recoger a una bella mujer, recoger a otra bella mujer, atasco, fiestecilla tranquila y relajada, como queríamos todos, gracias a los que se pasaron que no estaba claro si iban a venirse por unas u otras razones, gracias a la dueña de la casa, gracias a todos.

Como el año empezó un jueves, pues nada, a buscar un bar abierto por Prosperidad, que no estuvo mal la relación calidad/precio, la verdad, y luego un sitio donde tomar una copa y hablar de lo divino y de lo humano.

Hoy me siento generoso, así que nada, voy a poner dos citas que me han gustado y que he visto por el mundo:
"Quiéreme cuando menos lo merezca, porque sera cuando más lo necesite" Totalmente de acuerdo.
"Esta Navidad, acuérdate de los que te han hecho ser quien eres" Sí, esta es de publicidad, pero la idea me encanta y me recuerda a varias personas, a alguna especialmente.

Besos a todos, sobre todo a ti.