jueves, 6 de mayo de 2010

mi valle

Un nuevo amanecer en la montaña. El sol, escalando sobre los picos,
apareciendo al fin, coronando la cumbre. El día ha llegado y los
relojes empiezan de nuevo a girar después de haber dormitado durante
horas. El ritmo crece, la hierba crece, los insectos crecen. Crece el
sonido del agua que genera el deshielo, crece el número de pájaros que
trinan. Las flores se giran deseosas hacia el sol, casi ansiosas. La
hierba, húmeda aún por el rocío, muda su tono de verde por uno
brillante, entusiasta. Las nubes juegan con sus formas y sus
tonalidades, describiendo figuras mitológicas, seres inexistentes,
mensajes a otros valles.

Un hombre, solo,contempla como la naturaleza se alza exhuberante ante el.

Se aleja lentamente. Por la tarde debe volver a la ciudad, donde el
mundo mengua despacio, ridiculamente despacio. Opresivamente despacio.

martes, 4 de mayo de 2010

Un recuerdo

Antes de acostarme, ayer, tuve un recuerdo. Me faltaban detalles que
no lograba visualizar, imágenes... Como no iba a poderme dormir,
decidí dejarlo sobre la mesilla y retomarlo por la mañana. Al
despertar, había crecido y cambiado su forma, pero aún seguía alejado
de una idea definida. Lo leí mientras desayunaba, jugando con las
palabras de la prensa diaria. Me lo llevé a la calle, y, subido al
coche, fue tomando forma de atasco y de cansancio. En el trabajo, su
rostro se agrió, se volvió gris y huraño. Al volver a casa, lo vi
perfectamente definido, volví a guardarlo en mi memoria.

Otro fragmento de realidad reconstruido. Dentro de poco, el pasado
volverá a ser territorio conocido.

domingo, 2 de mayo de 2010

pelea desigual

Un puñetazo seco en el estómago. Uno sólo. Notar, de golpe, todo el
aire escapar de mi cuerpo, veloz atravesando mi boca. Sentir
empequeñecerse el mundo, notar el dolor, creciendo dentro, no poder
hacer nada. Totalmente inesperado, brutalmente violento. Arden las
entrañas, el alma. Poco queda en pie. Aparecen lágrimas en la mejilla,
ansiosas por caer al suelo y abandonar ese cuerpo que se desintegra.

Minutos antes, la paz del hogar.
Segundos antes, el teléfono sonando.

La realidad golpea sin guantes ni árbitros. Juega sucio.

miércoles, 28 de abril de 2010

Entrada 800


Venía a hablar de este país que se desmorona bajo mis pies, esta España nuestra donde preferimos hablar de Franco, del PP y sus rumanos, de niñas tapadas con velo, de toros y fútbol antes que de esa economía que se diluye entre nuestras manos, de esa cola de parados que crece y crece sin encontrar un límite, de ese futuro que se promete esperanzador para 2016. Se desmoronó Grecia, Portugal se tambalea, España se prepara para la debacle. Europa demuestra que un volcán puede tumbarla, que seguimos siendo un gigante con pies de barro.

Un veinte por ciento de paro, cifra fatal que demuestra en su propia magnitud que es falsa. Nadie en las calles gritando, clamando contra el gobierno, pidiendo un trabajo o pan, indica que hay una masa de gente que se ha unido a esa economía sumergida de los ochenta, que vive en parte del paro y en parte de escribir facturas en servilletas y tirarlas. Eso se llama robar, que no sobrevivir. Acelerar nuestra caída, nuestra debacle.

Seis millones de paradas, seis. Como una corrida de toros que no hacen más que cornearnos. Seis millones, y la cifra de la que España se quedará pendiente es del resultado del Barça-Inter de mañana. Pan y circo, que ya encontraremos la forma de pagar esto, quizás vendiendo los ladrillos, que siempre suben.

Venía a decir que esta es mi entrada ochocientos. Que el tiempo vuela. Pero a fin de cuentas, que más da.

lunes, 26 de abril de 2010

Volver, volver

Volver a sitios que dejaron una huella imborrable y ver que apenas
quedan rastros de ella. Reconocer las calles, adivinar las esquinas,
saber el camino antes de empezar a recorrerlo.

Recordar las mismas sillas con distintas caras, con caras difusas,
caras borrosas, caras que se fueron o no, caras que ya no están
compartiendo una nueva cerveza.

Ver de nuevo, que todo cambia y que la felicidad, de nuevo, queda
guardada dentro de una caja de hojaldres o entre los panecillos de una
tapa. O fotografiada, estática, en mitad de la noche. Ella sola,
peinandose.

miércoles, 21 de abril de 2010

Sobran las palabras

Sobran las palabras, sobran los silencios, sobran las miradas vanas que no transmiten aliento. Sobra el frío de la distancia, el dolor a flor de piel. Sobra todo lo que duele en el fondo del alma, lo que hiere cuando estás debajo de las sábanas. Sobran los gestos futiles, los brindis al sol, las frases ampulosas. Sobran las malas noticias, los malos presagios, los lamentos que se adivinan.

Sobran los colores, los ruidos, los muebles, el televisor y todo lo que no sea la esquina donde caigo llorando. Sobra todo lo que no sea tu brazo, tu apoyo, mi paz. Sobro yo si no estás ahí al lado.

lunes, 19 de abril de 2010

Eyjafjallajokull

Un volcán, uno sólo, detiene el ritmo de la vieja Europa, que se queda congelada sin saber que hacer. Un país pequeño de la periferia, económicamente hundido, escasamente poblado, es el centro del caos que va camino de durar una semana.

Privamos a Europa de sus alas, y nos damos cuenta que ya no recordamos como arrastrarnos por el suelo, como atravesar caminos llenos de fango. Dejamos de viajar por el aire, y nos limitamos a intentar huir de donde estemos. Avanzar, avanzar, avanzar sin mirar atrás, sin darnos cuenta, sin percatarnos, que lo importante, siempre, es el camino.

Europa empezará asentirse unida con sucesos como este, desgracias comunes. Las guerras mundiales acercaron a los países que habían combatido en el mismo bando, forjando lazos de sangre. Ahora, son las crisis económicas las que unen nuestras desgracias, y la naturaleza las que nos recuerda lo iguales que somos en nuestra intrascendencia.

El volcán podría estar meses escupiendo ceniza al viento y nosotros, meses detenidos. Una nueva Pompeya sobre la ya parada Europa. Habrá que buscar otros caminos por donde seguir.