domingo, 16 de mayo de 2010

Saber popular

Las campanas del apocalípsis tronaron el día en que convertimos el código da Vinci en nueva fuente de conocimiento común del planeta.



jueves, 13 de mayo de 2010

Alineamiento de astros

Ayer el mundo llegó a su fin: Zapatero dijo con hechos que llevaba dos años diciendo falsedades y malgastando nuestro dinero, y el Atleti ganó la uefa, o como prefiera llamar a esa competición ahora el cara mono de Platini. Los astros decidieron que todo fuera improbable. Quizás hasta yo podría haberme ligado ayer a Laetitia Casta, quien sabe.

Para los que saben de economía más que Zapatero, es decir todos los habitantes del planeta, todos los animales y gran parte del reino mineral, parece claro que si te vas a quedar sin dinero en dos años, y la situación no tiene pinta de mejorar, lo que tienes que hacer es empezar a recortar gastos en ese momento, no emplear lo que te queda en pintar las paredes de tu casa. Claro, que Zapatero no, debe ser que Obama no le llamó para comentarselo con tiempo.

Ayer no se si se fue a Hamburgo después de decir sus medidas, que oi que iban a ser un decreto ley, por cierto, lo que tan antidemocrático era con el PP, vayase a buscarlo quien quiera a las hemerotecas. El caso es que supongo que no, porque entonces Perea habría sido más Perea que nunca y habría marcado un gol en propia. En vez de eso, al final de la prorroga, Forlán dejó de arrastrarse y marcar un gol. Jamás vi un bar saltar tan frenéticamente y con tanta alegría desatada. Brindo por ustedes, señores atléticos, lo que tendrian que enseñar al Bernabeu, campo de silencio místico donde gritar para animar es pecado.

Con medio litro caido de cerveza en mi brazo, fuimos a Neptuno, a manifestarnos por el empleo digno, contra las medidas del gobierno y por la reforma laboral. No, miento. Fuimos como siempre en este país, a mover banderas y zarandear coches mientras gritábamos por goles. Más bonito, pero en breve nos comeremos las banderas con ajo y perejil.

Y como algún funcionario se queje, pues ya sabe, como en la empresa privada: que dimita. Aquí no se obliga a nadie a seguir. Los huevos de acero tienen algunos para atreverse a abrir la boca con un 20% de paro.

Dudo que las medidas de Zapatero nos saquen de la crisis, pero también dudaba que el Atleti ganara ayer... Así que nada, por cantar algo aplicable a ambos campos: "Volveremos, volveremos... Volveremos otra vez... Volveremos a ser campeones.... Como en el 96"

martes, 11 de mayo de 2010

SIn poder levantar la vista


suelo
Originally uploaded by yeyum
Quedarse mirando al suelo, sin ser capaz de cambiar el ángulo que los ojos forman con la calle. Ignorar el tráfico circundante, los codazos de otros ciudadanos veloces moviendose sin un destino.
La mirada recorriendo las imperfecciones del asfalto, el punto donde las baldosas se convierten en árboles, y estos en farolas de frío metal, en papeleras, en un bordillo que separa del asfalto. La mirada pasando por cada trozo de civilización, por cada resto de basura, por cada muesca.
Nadie se fija en quien mira al suelo, sumido en sus pensamientos.
Nadie se da cuenta que ha perdido veinte euros, que los anda buscando.

sábado, 8 de mayo de 2010

Fiesta de la Fotografia


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Originally uploaded by yeyum
Hoy era la fiesta de la fotografía en Madrid y, sobre esta hora, ya debería haberse anunciado el premio. Así que supongo que, o mi móvil está sin cobertura, o no he ganado, lástima...

La idea era llegar al Retiro, te daban algo que tenía que aparecer en una foto, y en cuatro horas tenías que entregar la foto con la que concursabas. Sí, ese algo es el sombrero que sale en la fotografía.

Posiblemente lo más divertido fuera ver a la gente por el Retiro con sus cámaras, señoras cámara algunas, y las fotos que componían. Algunos hacíamos la misma foto que el anterior, otros, fotos al que sacaba la foto.

Muy instructivo ir y tirar fotos. A tortas con la realidad es como uno se da cuenta todo lo que tiene que aprender... Eso sí, la foto que sale incluye trípode, flash de mano y una postura algo incómoda para encuadrarla. Lástima que lo que estaba en mi cabeza y lo que ha salido finalmente no se correspondan plenamente...

jueves, 6 de mayo de 2010

mi valle

Un nuevo amanecer en la montaña. El sol, escalando sobre los picos,
apareciendo al fin, coronando la cumbre. El día ha llegado y los
relojes empiezan de nuevo a girar después de haber dormitado durante
horas. El ritmo crece, la hierba crece, los insectos crecen. Crece el
sonido del agua que genera el deshielo, crece el número de pájaros que
trinan. Las flores se giran deseosas hacia el sol, casi ansiosas. La
hierba, húmeda aún por el rocío, muda su tono de verde por uno
brillante, entusiasta. Las nubes juegan con sus formas y sus
tonalidades, describiendo figuras mitológicas, seres inexistentes,
mensajes a otros valles.

Un hombre, solo,contempla como la naturaleza se alza exhuberante ante el.

Se aleja lentamente. Por la tarde debe volver a la ciudad, donde el
mundo mengua despacio, ridiculamente despacio. Opresivamente despacio.

martes, 4 de mayo de 2010

Un recuerdo

Antes de acostarme, ayer, tuve un recuerdo. Me faltaban detalles que
no lograba visualizar, imágenes... Como no iba a poderme dormir,
decidí dejarlo sobre la mesilla y retomarlo por la mañana. Al
despertar, había crecido y cambiado su forma, pero aún seguía alejado
de una idea definida. Lo leí mientras desayunaba, jugando con las
palabras de la prensa diaria. Me lo llevé a la calle, y, subido al
coche, fue tomando forma de atasco y de cansancio. En el trabajo, su
rostro se agrió, se volvió gris y huraño. Al volver a casa, lo vi
perfectamente definido, volví a guardarlo en mi memoria.

Otro fragmento de realidad reconstruido. Dentro de poco, el pasado
volverá a ser territorio conocido.

domingo, 2 de mayo de 2010

pelea desigual

Un puñetazo seco en el estómago. Uno sólo. Notar, de golpe, todo el
aire escapar de mi cuerpo, veloz atravesando mi boca. Sentir
empequeñecerse el mundo, notar el dolor, creciendo dentro, no poder
hacer nada. Totalmente inesperado, brutalmente violento. Arden las
entrañas, el alma. Poco queda en pie. Aparecen lágrimas en la mejilla,
ansiosas por caer al suelo y abandonar ese cuerpo que se desintegra.

Minutos antes, la paz del hogar.
Segundos antes, el teléfono sonando.

La realidad golpea sin guantes ni árbitros. Juega sucio.