Es la una de la noche y he llegado a casa hace media hora. Quizás algo más, pero mi intención era llevar dormido un rato. Mañana tengo partido de fútbol sala a la hora de la comida, partido de pádel por la tarde ( esta vez lo gano, lo veo) y he quedado para celebrar como se merece la semana de la tosta. Además, con la más que probable asistencia de dos amigos de toda la vida a los que llevo bastante tiempo sin ver: un guionista de cine que espero alguna vez consiga llegar a director y un ya funcionario de hacienda. A ver que se cuentan.
Tendría que estar dormido pero mi mente no quiere irse a la cama. Está dando vueltas a una conversación vespertina todavía. A una conversación que me ha hecho llegar tarde a un partido de baloncesto que nunca ha existido. Hay cosas que quiero oír, y que no oigo. Hay cosas que necesitaría oír, y que tampoco oigo. Lo único que escucho son aquellas cosas que me mantienen anclado al suelo y no me dejan tirar en ninguna dirección. Y sobre las que podríamos hablar durante horas, sí, pero sin avanzar en ninguna dirección.
Mañana será otro día. Tenía preparado un artículo precioso sobre lo que había dentro de mi cabeza, pero ahora lo que hay dentro ha vuelto a mutar y reorganizarse. Pero sigue todo lleno de nieblas y brumas, con dificil solución. Bueno, hay al menos dos claras. Una valiente y una cobarde. Una fácil, una difícil. Espero que antes de acabar este año al menos todo quede claro, y el día uno de enero pueda entrar en el nuevo año sabiendo qué camino debo seguir.
Letras que forman microrrelatos, palabras que forman relatos, frases que forman textos... El azar, rellenando este hueco.
jueves, 29 de noviembre de 2007
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Tropelías y vergüenzas históricas
Iba a hablar hoy de mi primera clase de árabe en mi vida. No es bueno ir por primera vez cuando ya ha habido tres clases previas a las que se nota que ha ido todo el mundo. Por suerte no me he perdido mucho, y como más o menos me había estudiado las grafías, más menos que más, para que engañarnos, he podido seguirla aceptablemente bien. Lo curioso de las clases de la UNED es el público asistente. Hay una amalgama de gente de todas las edades y orígenes clarísima. Y yo que esperaba que estuviera lleno de bellas universitarias de 18 años... En fin, otra vez será.
El profesor parecía majo, y si no fuer apor su acento, podría haber nacido perfectamente en Ávila. De hecho se daba un leve aire a mi abuelo. Frase perfecta para que todos hagais coñas, claro.
Bueno, que iba a hablar de la clase de árabe, pero me ha llegado uno de esos correos que me indignan sobremanera. Museo de antropología de Madrid, un mapa del norte de África y, oh, sorpresa, el Sahara occidental figura con una leyenda que indica que pertenece a Marruecos. ¿ Alguien me recuerda en que momento se ha producido el referendum convocado para el 92 en el que los subsaharianos han decidido unirse al país del norte? ¿ Cuándo ha cambiado la soberanía ?
Es vergonzoso que después de que les abandonáramos como les abandonamos, años después aún seamos incapaces de defender los intereses de toda esa gente o siquiera reconocerlos y tratarlos como lo que son: un territorio ocupado con un regimen jurídico muy poco claro. Y parece que nosotros, antes de la ONU, hemos decidido vender a esos antiguos españoles y que pasen a ser marroquíes contra su voluntad. Porque no tiene pinta que el frente polisario haya apoyado nunca la unión con Marruecos, la verdad.
En fin, nuestra política exterior de chirigota, que sigue dando ejemplos de como somos capaces de comportarnos como auténticas ratas. Despues de la ruindad tremenda de la Marcha Verde por parte de Marruecos, nosotros no supimos estar a la altura y convocar el referéndum de autodeterminación antes de abandonar dicho territorio. Está claro que 1975 era un año complicado para España, pero era nuestra oportunidad para demostrar como encarábamos el futuro, defendiendo los derechos de las personas por encima de los chantajes de Marruecos.
En el correo recibido, se indica que se envíen correos de protesta a la atención de la directora del Museo Pilar Romero de Tejada y Picatoste a la dirección antropologico@mna.mcu.es ) Luego pienso redactar el mío.
No olvidemos que esto no es solo cosa de este ministerio o un caso aislado, que hace poco ya hubo otra polémica con la pesca en aguas territoriales subsaharianas que, manteniendo nuestra congruencia, negociamos con Mohammed VI. Un precioso vídeo había en el que en un mitin de ZP en el que hablaba del éxito de la negociación alguien le decía que eso nunca debían haberlo hablado con quien lo habían hecho, sino que el interlocutor legítimo era el Sahara. A palos fue democráticamente sacado de la sala el interfecto.
Claro, que así es más fácil ser amiguito de esta gente y construir nuestra alianza de civilizaciones. A costa de aquellos que no tienen ni voz ni voto, y que solo pudieron ser ocupados cuando EEUU dio apoyo económico, logístico y militar.
La wikipedia indica bastante bien el estado actual del Sahara, y como se ha llegado a esta situación, en la que Marruecos se lo va a acabar anexionando ante el silencio de la ONU y la pasividad española.
http://es.wikipedia.org/wiki/Sahara_Occidental
El profesor parecía majo, y si no fuer apor su acento, podría haber nacido perfectamente en Ávila. De hecho se daba un leve aire a mi abuelo. Frase perfecta para que todos hagais coñas, claro.
Bueno, que iba a hablar de la clase de árabe, pero me ha llegado uno de esos correos que me indignan sobremanera. Museo de antropología de Madrid, un mapa del norte de África y, oh, sorpresa, el Sahara occidental figura con una leyenda que indica que pertenece a Marruecos. ¿ Alguien me recuerda en que momento se ha producido el referendum convocado para el 92 en el que los subsaharianos han decidido unirse al país del norte? ¿ Cuándo ha cambiado la soberanía ?
Es vergonzoso que después de que les abandonáramos como les abandonamos, años después aún seamos incapaces de defender los intereses de toda esa gente o siquiera reconocerlos y tratarlos como lo que son: un territorio ocupado con un regimen jurídico muy poco claro. Y parece que nosotros, antes de la ONU, hemos decidido vender a esos antiguos españoles y que pasen a ser marroquíes contra su voluntad. Porque no tiene pinta que el frente polisario haya apoyado nunca la unión con Marruecos, la verdad.
En fin, nuestra política exterior de chirigota, que sigue dando ejemplos de como somos capaces de comportarnos como auténticas ratas. Despues de la ruindad tremenda de la Marcha Verde por parte de Marruecos, nosotros no supimos estar a la altura y convocar el referéndum de autodeterminación antes de abandonar dicho territorio. Está claro que 1975 era un año complicado para España, pero era nuestra oportunidad para demostrar como encarábamos el futuro, defendiendo los derechos de las personas por encima de los chantajes de Marruecos.
En el correo recibido, se indica que se envíen correos de protesta a la atención de la directora del Museo Pilar Romero de Tejada y Picatoste a la dirección antropologico@mna.mcu.es ) Luego pienso redactar el mío.
No olvidemos que esto no es solo cosa de este ministerio o un caso aislado, que hace poco ya hubo otra polémica con la pesca en aguas territoriales subsaharianas que, manteniendo nuestra congruencia, negociamos con Mohammed VI. Un precioso vídeo había en el que en un mitin de ZP en el que hablaba del éxito de la negociación alguien le decía que eso nunca debían haberlo hablado con quien lo habían hecho, sino que el interlocutor legítimo era el Sahara. A palos fue democráticamente sacado de la sala el interfecto.
Claro, que así es más fácil ser amiguito de esta gente y construir nuestra alianza de civilizaciones. A costa de aquellos que no tienen ni voz ni voto, y que solo pudieron ser ocupados cuando EEUU dio apoyo económico, logístico y militar.
La wikipedia indica bastante bien el estado actual del Sahara, y como se ha llegado a esta situación, en la que Marruecos se lo va a acabar anexionando ante el silencio de la ONU y la pasividad española.
http://es.wikipedia.org/wiki/Sahara_Occidental
martes, 27 de noviembre de 2007
Relato de ficción
Vale, tenían razón. Me había perdido, no debería haberme ido yo solo a la montaña. Una cosa es saber orientarse en Lavapiés y otra muy distinta era ser capaz de distinguir una roca de otra, un peñasco del anterior en mitad de esa serranía. El caso es que en ese punto ya no tenía arreglo. El móvil no aportaba nada en ese terreno y quedarme quieto y esperar al amanecer no me pareció que fuera a resolver nada. Así que, tiré adelante, a buscar un camino que me devolviera al pueblo, que debía estar, si no estaba muy despistado, justo al otro lado de la montaña.
El hecho de que fuera noche cerrada no iba a aportar mucho, si acaso, iba a conseguir que me torciera el tobillo o que me diera de bruces contra el suelo. Aunque creo recordar que en ese sentido tuve suerte.
Intentando pensar que camino tomar, recordé que había habido una cantera ya abandonada por la zona donde yo creía que estaba. Y dicha cantera tenía un túnel que llevaba al otro lado, cerca de la zona donde están hablando ahora que quieren construir una nueva escuela. Es bueno que el pueblo siga creciendo y no desaparezca, como otros de la comarca. Si lograba encontrar la cantera, recorrer un túnel sin luz, aunque inquietante, parece sencillo ¿no? Pegas la mano derecha a la pared derecha y caminas con cuidado, despacio, arrastrando los pies para no tropezarte.
Como parecía que esa iba a ser mi única opción, decidí encaminar mis pasos hacia donde yo creía que debía estar mi destino, guiándome con la pálida luz de las pocas estrellas que esa noche me hacían compañía. Tampoco confiaba mucho en mi sentido de la orientación, para que engañarnos.
El recorrido no fue fácil. Tropecé varias veces, estuve una a punto de despeñarme ( buen calzado, buen calzado ), acabé lleno de arañazos y golpes, que posiblemente se fueron tornando en cardenales, pero en un momento de suerte, vi el túnel. Hacia él que me fui, directo. Todo lo directo que puede irse en una montaña que no conoces de noche, claro. Digamos que la línea recta que quise hacer se convirtió en una sucesión de curvas y cambios de altura. Me pasé al menos una vez y tuve que desandar parte de lo que ya había recorrido. Al fin, conseguí intuir que debajo mío estaba esa artificial boca de la montaña que estaba buscando. Me dejé caer en su frontal, porque encontrar un camino de bajada como que no parecía sencillo, tropezando con uno de los raíles por donde debían ir los vagones que llevaban el el mineral al pueblo. Curioso que nadie los hubiera robado.
Pegué mi mando derecha al muro y eché a andar. Al principio había una tenue luz, pero luego, la oscuridad más absoluta me envolvió. Era agobiante. De vez en cuando tenía que mirar la pantalla del móvil sólo para sentir que no había perdido la vista. Empecé a hablar, ya sabe, para quitarme el miedo. Recordaba lo que tenía que comprar en el mercado, repasaba los planes de los próximos días, canturreaba... Intentaba alejar de mi la oscura opresión que me rodeaba.
No recomiendo la experiencia, ciertamente. A nadie. Nunca lo había pasado tan mal antes, y creame que he estado en circunstancias delicadas. Esa falta de luz era opresiva, te entraba no sólo por los ojos, sino por todos los poros de la piel, te rodeaba, se infiltraba en los pulmones y los llenaba, dificultando la respiración. Estaba en torno a mi, abrazándome, aplastándome como si fuera un cascanueces.
No se si anduve horas, o fueron minutos. Se que mis músculos estaban agarrotados de la tensión, que no podía separar mi brazo de la pared, ni levantar los pies apenas del suelo. El caso es que, de pronto, mis ojos me dolieron. Había una intensa luz llenándolo todo, una luz tranquilizadora, que me sacaba de la caverna, que me devolvía al mundo real. Tanta luz apareció y tan de pronto, que fui incapaz de moverme, incapaz de reaccionar, incapaz de nada que no fuera recordar lo que era ver y oir.
Y por eso, San Pedro, es por lo que no pude esquivar el tren.
El hecho de que fuera noche cerrada no iba a aportar mucho, si acaso, iba a conseguir que me torciera el tobillo o que me diera de bruces contra el suelo. Aunque creo recordar que en ese sentido tuve suerte.
Intentando pensar que camino tomar, recordé que había habido una cantera ya abandonada por la zona donde yo creía que estaba. Y dicha cantera tenía un túnel que llevaba al otro lado, cerca de la zona donde están hablando ahora que quieren construir una nueva escuela. Es bueno que el pueblo siga creciendo y no desaparezca, como otros de la comarca. Si lograba encontrar la cantera, recorrer un túnel sin luz, aunque inquietante, parece sencillo ¿no? Pegas la mano derecha a la pared derecha y caminas con cuidado, despacio, arrastrando los pies para no tropezarte.
Como parecía que esa iba a ser mi única opción, decidí encaminar mis pasos hacia donde yo creía que debía estar mi destino, guiándome con la pálida luz de las pocas estrellas que esa noche me hacían compañía. Tampoco confiaba mucho en mi sentido de la orientación, para que engañarnos.
El recorrido no fue fácil. Tropecé varias veces, estuve una a punto de despeñarme ( buen calzado, buen calzado ), acabé lleno de arañazos y golpes, que posiblemente se fueron tornando en cardenales, pero en un momento de suerte, vi el túnel. Hacia él que me fui, directo. Todo lo directo que puede irse en una montaña que no conoces de noche, claro. Digamos que la línea recta que quise hacer se convirtió en una sucesión de curvas y cambios de altura. Me pasé al menos una vez y tuve que desandar parte de lo que ya había recorrido. Al fin, conseguí intuir que debajo mío estaba esa artificial boca de la montaña que estaba buscando. Me dejé caer en su frontal, porque encontrar un camino de bajada como que no parecía sencillo, tropezando con uno de los raíles por donde debían ir los vagones que llevaban el el mineral al pueblo. Curioso que nadie los hubiera robado.
Pegué mi mando derecha al muro y eché a andar. Al principio había una tenue luz, pero luego, la oscuridad más absoluta me envolvió. Era agobiante. De vez en cuando tenía que mirar la pantalla del móvil sólo para sentir que no había perdido la vista. Empecé a hablar, ya sabe, para quitarme el miedo. Recordaba lo que tenía que comprar en el mercado, repasaba los planes de los próximos días, canturreaba... Intentaba alejar de mi la oscura opresión que me rodeaba.
No recomiendo la experiencia, ciertamente. A nadie. Nunca lo había pasado tan mal antes, y creame que he estado en circunstancias delicadas. Esa falta de luz era opresiva, te entraba no sólo por los ojos, sino por todos los poros de la piel, te rodeaba, se infiltraba en los pulmones y los llenaba, dificultando la respiración. Estaba en torno a mi, abrazándome, aplastándome como si fuera un cascanueces.
No se si anduve horas, o fueron minutos. Se que mis músculos estaban agarrotados de la tensión, que no podía separar mi brazo de la pared, ni levantar los pies apenas del suelo. El caso es que, de pronto, mis ojos me dolieron. Había una intensa luz llenándolo todo, una luz tranquilizadora, que me sacaba de la caverna, que me devolvía al mundo real. Tanta luz apareció y tan de pronto, que fui incapaz de moverme, incapaz de reaccionar, incapaz de nada que no fuera recordar lo que era ver y oir.
Y por eso, San Pedro, es por lo que no pude esquivar el tren.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Cosas que a nadie importan y buenos vídeos
Según google maps, hoy he corrido 7 kilómetros, 3.5 hasta el Victoria desde mi humilde morada y otros 3.5 de vuelta. Eso, complementado con un pantalón de chandal largo y una chaqueta de chandal, ha hecho que el comentario de la semana pasada sobre la vez que más había sudado haya quedado obsoleto. Hoy lo ha superado claramente. Eso sí, como me he comprado un pañuelo extraño en el Corte Inglés antes de correr, un Buff se llama, me lo he puesto a modo de pirata y he evitado que el sudor me cayera a la cara. Se agradece.
También reconozco que a la mitad de mi recorrido, en concreto en el bar anteriormente citado, he hecho una parada para concretar los detalles de la cena navideña, que aún no lo habíamos confirmado. Y para comentarle a nuestro querido Manolo lo guapo que había salido en la tele, claro.
Del fin de semana no he comentado nada, aunque curiosamente hicimos los mismo viernes y sábado: cenar bien y luego fumarnos una cachimba. Una cachimba a precio de tabaco traido por un jeque árabe en su jet privado, todo sea dicho. El viernes cenamos en un indio, Ganga, si no recuerdo mal, y luego estuvimos en la tetería Half Moon, nombre típico árabe. Estoy convencido de que es la misma donde oímos tropelías extremas de una mujer que pasó por nuestro grupo con más pena que gloria y habiendo puteado bastante a nuestro heavy favorito. Allí la cachimba fueron 15 euros, aunque se agradecía el estar tirados y felices. Buen sitio para acabar la noche, porque como luego pretendas seguir estás bastante relajado. Demasiado.
El viernes estuvimos viendo brevemente a nuestro músico preferido en su descanso entre función y función. Luego estuvimos en un bar ya conocido, donde incluso nos vacilaron varias veces. Nuestra india favorita intentó provocarme a ver si me bebía dos vasos de chupito de licor de hierbas de un trago. Quedó demostrado que puedo, porque no sabía a rayos. Tampoco es que sea algo que tomaría continuamente, pero un reto es un reto. Más efecto le hicieron a la retadora que al retado. Lo que tiene pesar más de veinte kilos que tu rival.
Luego pasamos por el Inpass, sitio donde los cocktails y el ambiente son bastante agradables. Un cocktail light para los bebedores de chupitos y alcohólico para el resto. El Ocean no se qué de Ch estaba bastante bien, algo fuerte el de Gaga. El mío tenía aspecto de cerveza, pero no estaba malo. La sisha de cereza, a 10 euros. Cierto que la del viernes tenía carbón auténtico en vez de la pastilla, pero no creo que eso valga los cinco euros de diferencia.
Ayer todo el día en casa, con dolores varios fruto del baloncesto. Aparte del dolor ya conocido del hombro, resultó que me había llevado un golpe en la cadera y que mi tobillo izquierdo también estaba tocado. Así que descansé, que no estaba en condiciones de jugar un tercer partido. Lástima, porque me duele perderme encuentros de los Vatos. Especialmente el de ayer, teniendo en cuenta que el sábado fue la cena de Navidad y no pude ir por haber quedado por el otro lado. Lo que tiene no abrir hotmail en una semana en París.
Los videos, sin más dilación. El primero es sobre los estudiantes universitarios de EEUU y lo que hacen, lo que piensan. Exige una mínima atención, pero no está mal.
El segundo, un homenaje a aquel cuyo aniversario de muerte fue el viernes pasado: Farrokh Bulsara. No pongo su mejor canción, sino quizás aquella más representativa de sus últimos momentos, y que más puede inspirar en este precioso año.
También reconozco que a la mitad de mi recorrido, en concreto en el bar anteriormente citado, he hecho una parada para concretar los detalles de la cena navideña, que aún no lo habíamos confirmado. Y para comentarle a nuestro querido Manolo lo guapo que había salido en la tele, claro.
Del fin de semana no he comentado nada, aunque curiosamente hicimos los mismo viernes y sábado: cenar bien y luego fumarnos una cachimba. Una cachimba a precio de tabaco traido por un jeque árabe en su jet privado, todo sea dicho. El viernes cenamos en un indio, Ganga, si no recuerdo mal, y luego estuvimos en la tetería Half Moon, nombre típico árabe. Estoy convencido de que es la misma donde oímos tropelías extremas de una mujer que pasó por nuestro grupo con más pena que gloria y habiendo puteado bastante a nuestro heavy favorito. Allí la cachimba fueron 15 euros, aunque se agradecía el estar tirados y felices. Buen sitio para acabar la noche, porque como luego pretendas seguir estás bastante relajado. Demasiado.
El viernes estuvimos viendo brevemente a nuestro músico preferido en su descanso entre función y función. Luego estuvimos en un bar ya conocido, donde incluso nos vacilaron varias veces. Nuestra india favorita intentó provocarme a ver si me bebía dos vasos de chupito de licor de hierbas de un trago. Quedó demostrado que puedo, porque no sabía a rayos. Tampoco es que sea algo que tomaría continuamente, pero un reto es un reto. Más efecto le hicieron a la retadora que al retado. Lo que tiene pesar más de veinte kilos que tu rival.
Luego pasamos por el Inpass, sitio donde los cocktails y el ambiente son bastante agradables. Un cocktail light para los bebedores de chupitos y alcohólico para el resto. El Ocean no se qué de Ch estaba bastante bien, algo fuerte el de Gaga. El mío tenía aspecto de cerveza, pero no estaba malo. La sisha de cereza, a 10 euros. Cierto que la del viernes tenía carbón auténtico en vez de la pastilla, pero no creo que eso valga los cinco euros de diferencia.
Ayer todo el día en casa, con dolores varios fruto del baloncesto. Aparte del dolor ya conocido del hombro, resultó que me había llevado un golpe en la cadera y que mi tobillo izquierdo también estaba tocado. Así que descansé, que no estaba en condiciones de jugar un tercer partido. Lástima, porque me duele perderme encuentros de los Vatos. Especialmente el de ayer, teniendo en cuenta que el sábado fue la cena de Navidad y no pude ir por haber quedado por el otro lado. Lo que tiene no abrir hotmail en una semana en París.
Los videos, sin más dilación. El primero es sobre los estudiantes universitarios de EEUU y lo que hacen, lo que piensan. Exige una mínima atención, pero no está mal.
El segundo, un homenaje a aquel cuyo aniversario de muerte fue el viernes pasado: Farrokh Bulsara. No pongo su mejor canción, sino quizás aquella más representativa de sus últimos momentos, y que más puede inspirar en este precioso año.
domingo, 25 de noviembre de 2007
¿Todavía chillan los corderos, Clarice?
El Silencio de los corderos es una de esas grandes películas que dejan una huella imborrable en la memoria. El doctor Hannibal Lecter, despiadadamente encarnado por Anthony Hopkins y la detective Clarice Sterling, interpretada por Jodie Foster, mantienen algunos de los diálogos más representativos del cine del siglo XX.
Los dialogos en los que Hannibal indaga en el pasado de Clarice, son ejemplos de tortura psicológica de primer nivel, de maestría usando el bisturí de la palabra para ir profundizando en la mente de la detective, que se va abriendo sin poder evitarlo, frase a frase, reconociendo sus miedos infantiles, sus traumas.
En la vida real, sin embargo, hay pocos Hannibal Lecters. Tener una mente tan privilegiada y a la vez tan pérfida no debe ser común. Combinarlo con ese ego, con esa sociopatía del personaje debería ser casi imposible. Clarice, en cambio, hay más. Jóvenes brillantes que quieren triunfar en su trabajo, que no tienen miedo de enfrentarse a lo desconocido, ni de profundizar en el interior de sí mismas si es necesario. Que no huyen ante el combate contra el enemigo exterior ni ante el enemigo interior. Gente que quiere luchar en la vida a pesar de las heridas que se ha ido llevando.
Nosotros llevamos dentro esa dualidad. Podemos ser Clarice Sterling, con nuestros miedos y nuestras heridas, y es posible que un día cualquiera nos convirtamos durante unos minutos, durante un periodo, en nuestra propia versión de Hannibal Lecter. Que en una conversación con nuestra Jodie Foster particular esgrimamos la espada que todos llevamos en la lengua y empecemos a hacerla daño y a herirla, de forma inconsciente, o de forma subconsciente. Si en esa maldad, sin esa elegancia de Hopkins, pero provocando heridas mucho mayores, mucho menos limpias. Heridas que nunca sabremos quizás que hemos causado hasta que Clarice nos lo arroje a la cara, nos lo explique palabra por palabra y nos haga ver que dentro de cualquiera de nosotros hay una capacidad para herir a nuestros semejantes apabullante.
A todos nos atrae el personaje de Hannibal el canibal, porque vemos en el lo oscuro, lo terrible del ser humano, pero rodeado de una elegancia sublime. Nos atrae porque a veces nos gustaría poder tener su talento, su libertad: A los humanos lo prohibido siempre nos encandila. Sin embargo, no nos damos cuenta que llevamos a un Hannibal en potencia dentro de cada uno de nosotros, uno mucho más comedido, más oculto, mucho menos elegante. Pero con una capacidad sorprendente para hacer daño, sin enterarse, a las Jodie Foster que pueden aparecer en nuestro camino.
En la película, el control lo tiene Hannibal. En el mundo real, debe tenerlo Clarice. Ella es la que tiene que parar al heridor, ponerle el bozal, decirle claramente todo lo que está haciendo y como lo está haciendo. Marcarle los límites, encerrarle en su jaula. Cuando uno de nosotros se convierte en Hannibal, tiene que ser parado, reprendido, educado.
Tiene que enfrentarse a lo que ha dicho, comprender el daño que ha hecho. Y darse cuenta que los seres humanos podemos volvernos Hannibal Lecter, pero que el mundo es mucho mejor si todos somos como Jodie Foster y nos enfrentamos a nuestros miedos sin herir a nuestros semejantes.
Los dialogos en los que Hannibal indaga en el pasado de Clarice, son ejemplos de tortura psicológica de primer nivel, de maestría usando el bisturí de la palabra para ir profundizando en la mente de la detective, que se va abriendo sin poder evitarlo, frase a frase, reconociendo sus miedos infantiles, sus traumas.
En la vida real, sin embargo, hay pocos Hannibal Lecters. Tener una mente tan privilegiada y a la vez tan pérfida no debe ser común. Combinarlo con ese ego, con esa sociopatía del personaje debería ser casi imposible. Clarice, en cambio, hay más. Jóvenes brillantes que quieren triunfar en su trabajo, que no tienen miedo de enfrentarse a lo desconocido, ni de profundizar en el interior de sí mismas si es necesario. Que no huyen ante el combate contra el enemigo exterior ni ante el enemigo interior. Gente que quiere luchar en la vida a pesar de las heridas que se ha ido llevando.
Nosotros llevamos dentro esa dualidad. Podemos ser Clarice Sterling, con nuestros miedos y nuestras heridas, y es posible que un día cualquiera nos convirtamos durante unos minutos, durante un periodo, en nuestra propia versión de Hannibal Lecter. Que en una conversación con nuestra Jodie Foster particular esgrimamos la espada que todos llevamos en la lengua y empecemos a hacerla daño y a herirla, de forma inconsciente, o de forma subconsciente. Si en esa maldad, sin esa elegancia de Hopkins, pero provocando heridas mucho mayores, mucho menos limpias. Heridas que nunca sabremos quizás que hemos causado hasta que Clarice nos lo arroje a la cara, nos lo explique palabra por palabra y nos haga ver que dentro de cualquiera de nosotros hay una capacidad para herir a nuestros semejantes apabullante.
A todos nos atrae el personaje de Hannibal el canibal, porque vemos en el lo oscuro, lo terrible del ser humano, pero rodeado de una elegancia sublime. Nos atrae porque a veces nos gustaría poder tener su talento, su libertad: A los humanos lo prohibido siempre nos encandila. Sin embargo, no nos damos cuenta que llevamos a un Hannibal en potencia dentro de cada uno de nosotros, uno mucho más comedido, más oculto, mucho menos elegante. Pero con una capacidad sorprendente para hacer daño, sin enterarse, a las Jodie Foster que pueden aparecer en nuestro camino.
En la película, el control lo tiene Hannibal. En el mundo real, debe tenerlo Clarice. Ella es la que tiene que parar al heridor, ponerle el bozal, decirle claramente todo lo que está haciendo y como lo está haciendo. Marcarle los límites, encerrarle en su jaula. Cuando uno de nosotros se convierte en Hannibal, tiene que ser parado, reprendido, educado.
Tiene que enfrentarse a lo que ha dicho, comprender el daño que ha hecho. Y darse cuenta que los seres humanos podemos volvernos Hannibal Lecter, pero que el mundo es mucho mejor si todos somos como Jodie Foster y nos enfrentamos a nuestros miedos sin herir a nuestros semejantes.
Primera victoria, ¿ y última?
Bueno, parece ser que Piedra, Dragón y litrona, a pesar de las perspectivas iniciales, ha conseguido ganar al menos un partido. Vale, los rivales no es que supieran mucho de baloncesto y encima sólo eran cinco, pero una victoria es una victoria, ¿ no?
El caso es que ni siquiera jugando contra esta gente logramos jugar algo. Seguimos jugando estilo NBA. El base llega, se la da a alguien y éste se la juega. O se la juega el base directamente, vamos. Poca elaboración, cero bloqueos, pocos cortes. Baloncesto, lo que se dice baloncesto, poquito.
Al menos hemos conseguido ser algo felices con muestras marcas individuales. JJV ha demostrado que aún recuerda como penetrar y como marcar diez puntitos. Se que él hubiera preferido más, pero bueno, no se puede tener todo. ECM, de forma ruin y rastrera ha marcado más puntos que yo, pero por no cambiarse en el último cuarto cuando era menester. Así que se ha ido a los 11 puntos, cuando debería haberse quedado en 6 como yo. Una sabandija, sin duda. Yo he cogido bastantes rebotes, y les he conseguido sacar 9 faltas en contra, lo que como valoración está bien. Además, aunque solo hayan sido seis puntos, he mejorado mi porcentaje de tiros libres, que hasta hoy era 0 de 7. En este partido ha pasado a ser 4 de 7, considerablemente mejor. No me he pegado mal por la zona, no, pero es que los de este partido no tienen nada que ver con el resto, que me sacan una cabeza y saltan como canguros con muelles.
Destacable también que LH ha metido sus dos primeros puntos y que, salvo su hermano, hemos anotado el resto de los convocados. Su hermano lo ha intentado, pero aún no ha llegado su momento. Aunque ya ha conseguido dar una asistencia maja. Se nota que eso se hace igual en fútbol que en basket.
También ha debutado mr M, que apunta maneras. Esperemos no haberle asustado con nuestra torpeza.
En lo negativo, decir que ni en un partido tan fácil como este logramos llegar a los 50 puntos. Fallamos como escopetas de feria, y tenemos que buscar más segundas jugadas y correr un poquito el contrataque. Sobre todo en partidos como el de hoy, que será de los pocos en que cojamos rebotes defensivos.
PDyL 45 - Air Alert 21
El caso es que ni siquiera jugando contra esta gente logramos jugar algo. Seguimos jugando estilo NBA. El base llega, se la da a alguien y éste se la juega. O se la juega el base directamente, vamos. Poca elaboración, cero bloqueos, pocos cortes. Baloncesto, lo que se dice baloncesto, poquito.
Al menos hemos conseguido ser algo felices con muestras marcas individuales. JJV ha demostrado que aún recuerda como penetrar y como marcar diez puntitos. Se que él hubiera preferido más, pero bueno, no se puede tener todo. ECM, de forma ruin y rastrera ha marcado más puntos que yo, pero por no cambiarse en el último cuarto cuando era menester. Así que se ha ido a los 11 puntos, cuando debería haberse quedado en 6 como yo. Una sabandija, sin duda. Yo he cogido bastantes rebotes, y les he conseguido sacar 9 faltas en contra, lo que como valoración está bien. Además, aunque solo hayan sido seis puntos, he mejorado mi porcentaje de tiros libres, que hasta hoy era 0 de 7. En este partido ha pasado a ser 4 de 7, considerablemente mejor. No me he pegado mal por la zona, no, pero es que los de este partido no tienen nada que ver con el resto, que me sacan una cabeza y saltan como canguros con muelles.
Destacable también que LH ha metido sus dos primeros puntos y que, salvo su hermano, hemos anotado el resto de los convocados. Su hermano lo ha intentado, pero aún no ha llegado su momento. Aunque ya ha conseguido dar una asistencia maja. Se nota que eso se hace igual en fútbol que en basket.
También ha debutado mr M, que apunta maneras. Esperemos no haberle asustado con nuestra torpeza.
En lo negativo, decir que ni en un partido tan fácil como este logramos llegar a los 50 puntos. Fallamos como escopetas de feria, y tenemos que buscar más segundas jugadas y correr un poquito el contrataque. Sobre todo en partidos como el de hoy, que será de los pocos en que cojamos rebotes defensivos.
PDyL 45 - Air Alert 21
sábado, 24 de noviembre de 2007
Cuatro de cuatro
O lo que es la suerte de jugar contra los cuatro últimos los cuatro primeros partidos.
A las nueve, después de haber dormido poco, algunos nada, y con un campo empapado, la Fuentecilla, y sus doce espartanos guerreros, se enfrentaban al rival en busca de confirmar su liderazgo en la liga antes de la jornada de descanso del fin de semana que viene.
Así que empieza el partido, no conseguimos dar ni dos pases bien, robamos un balón de milagro en el centro del campo, tiro ajustado y gol. Está bien ir ganando cuando has sido incapaz de dar dos pases seguidos.
La primera parte ha sido un horror, apenas hemos conseguido hacer dos paredes o hacer dos jugadas majas. Espantoso. Además, el balón en el césped mojado sale volando, así que dar un pase fuerte era una hazaña. Como de jugada las cosas estaban como estaban, en una de las múltiples faltas que nos han hecho, y aún se quejaban, otro golito para la saca. Como no estaban creando mucho peligro, parecía que todo estaba encarrilado. Error, no creaban peligro, pero yo en cada balón cercano hacía temblar al resto de mi equipo. Dos balones fáciles que apenas he rozado han acabado en el palo, y ha habido uno que casi me lo meto yo solito.
El caso es que, en dos jugadas tontas, nos han empatado el partido. Un pase al segundo palo al que ni Nach ha llegado ni yo he podido parar, pero sí tocar, y un tiro desde la frontal del mejor de su equipo, al que hemos dejado solo para que pudiera tirar con calma. Será por incordiar nosotros, hombre.
Lo pero ha sido que en otro tiro desde la frontal, al centro, he estado leeeeento dejándome caer y se nos han puesto por delante. Así que llegamos al descanso perdiendo y jugando mal, lo que no es bueno. Encima para jugar la segunda parte con el sol de cara.
Al menos en la segunda parte hemos defendido algo mejor, que no es poco, y apenas han tenido ocasiones. Uno o dos uno contra uno, pero eso suelo hacerlo bien, que no da tiempo a pensar. En ataque hemos tenido alguna ocasión, pero ha tenido que ser Javi el que ha anotado su segundo golito y ha empatado el partido. Faltaba el gol que nos diera la victoria, que de merecerlo alguien éramos nosotros. Así que en un córner, después de que en el anterior Nach hablara muy educadamente con el árbitro ( a gritos, sí, pero con educación y cortesía, como el mismo ha dicho) y éste le apuntara un negativo en su libreta ( vete a saber porqué), Nach se ha elevado por encima de los rivales y ha marcado su golito de cabeza. Decir que se ha elevado es algo metafórico, porque lo correcto es decir que les ha arrollado, pero eso son matices.
A falta de 10 minutos, partido visto para sentencia, porque ni nosotros teníamos muchas ganas de seguir atacando, ni ellos capacidad de sorprendernos.
Mencionable también el penalty sobre ECM, que el árbitro ha decidido sacar fuera del área por alguna razón aún por descubrir. Creo que porque el mundo le odia, aunque el no lo merece.
Eso sí, otro equipo de los que pegan y se quejan. Y nosotros defendiendo limpiamente y como hermanitas de la caridad. Algún día nos pondremos duros, y será contra el equipo de macarras del barrio, claro, y moriremos.
Fuentecilla 4 - Reggae Beat 3
Goleadores: Javi (2), Luis, Nach.
A las nueve, después de haber dormido poco, algunos nada, y con un campo empapado, la Fuentecilla, y sus doce espartanos guerreros, se enfrentaban al rival en busca de confirmar su liderazgo en la liga antes de la jornada de descanso del fin de semana que viene.
Así que empieza el partido, no conseguimos dar ni dos pases bien, robamos un balón de milagro en el centro del campo, tiro ajustado y gol. Está bien ir ganando cuando has sido incapaz de dar dos pases seguidos.
La primera parte ha sido un horror, apenas hemos conseguido hacer dos paredes o hacer dos jugadas majas. Espantoso. Además, el balón en el césped mojado sale volando, así que dar un pase fuerte era una hazaña. Como de jugada las cosas estaban como estaban, en una de las múltiples faltas que nos han hecho, y aún se quejaban, otro golito para la saca. Como no estaban creando mucho peligro, parecía que todo estaba encarrilado. Error, no creaban peligro, pero yo en cada balón cercano hacía temblar al resto de mi equipo. Dos balones fáciles que apenas he rozado han acabado en el palo, y ha habido uno que casi me lo meto yo solito.
El caso es que, en dos jugadas tontas, nos han empatado el partido. Un pase al segundo palo al que ni Nach ha llegado ni yo he podido parar, pero sí tocar, y un tiro desde la frontal del mejor de su equipo, al que hemos dejado solo para que pudiera tirar con calma. Será por incordiar nosotros, hombre.
Lo pero ha sido que en otro tiro desde la frontal, al centro, he estado leeeeento dejándome caer y se nos han puesto por delante. Así que llegamos al descanso perdiendo y jugando mal, lo que no es bueno. Encima para jugar la segunda parte con el sol de cara.
Al menos en la segunda parte hemos defendido algo mejor, que no es poco, y apenas han tenido ocasiones. Uno o dos uno contra uno, pero eso suelo hacerlo bien, que no da tiempo a pensar. En ataque hemos tenido alguna ocasión, pero ha tenido que ser Javi el que ha anotado su segundo golito y ha empatado el partido. Faltaba el gol que nos diera la victoria, que de merecerlo alguien éramos nosotros. Así que en un córner, después de que en el anterior Nach hablara muy educadamente con el árbitro ( a gritos, sí, pero con educación y cortesía, como el mismo ha dicho) y éste le apuntara un negativo en su libreta ( vete a saber porqué), Nach se ha elevado por encima de los rivales y ha marcado su golito de cabeza. Decir que se ha elevado es algo metafórico, porque lo correcto es decir que les ha arrollado, pero eso son matices.
A falta de 10 minutos, partido visto para sentencia, porque ni nosotros teníamos muchas ganas de seguir atacando, ni ellos capacidad de sorprendernos.
Mencionable también el penalty sobre ECM, que el árbitro ha decidido sacar fuera del área por alguna razón aún por descubrir. Creo que porque el mundo le odia, aunque el no lo merece.
Eso sí, otro equipo de los que pegan y se quejan. Y nosotros defendiendo limpiamente y como hermanitas de la caridad. Algún día nos pondremos duros, y será contra el equipo de macarras del barrio, claro, y moriremos.
Fuentecilla 4 - Reggae Beat 3
Goleadores: Javi (2), Luis, Nach.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)