miércoles, 26 de agosto de 2009

Lo que cambia una letra...

Venga, segundo dia que hablo de trabajo, esta vez en un ordenador que se niega a poner tildes. Hoy la explicacion de mis dolores de cabeza es sencilla: si algo vale cuatro y cambia de unidades, ya no vale cuatro, por mucho que se uno recuerde que ese era su valor antes. Si pasamos de segundos a milisegundos, cuatro pasa a ser cuatro mil, por obra y gracia de las conversiones de unidades.

Y esto, que parece tan trivial, cuando uno no es consciente, puede provocar amplios quebraderos de cabeza...

Al menos se arreglaba facil, aunque la hora perdida nos dejo sin tiempo para seguir con lo que podiamos haber adelantado de manyana... Una lastima, puede ser un jueves largo...

Voy a ver si ceno algo por aqui, por aquello de que he comido un misero bocadillo...

Hala, sean felices alla donde anden o corran o moren.

martes, 25 de agosto de 2009

vaya día hoy, lo que viene mañana

No suelo hablar de curro, pero un día es un día... A un día de una
instalación, probando algo medio critico, descubrimos algo
terriblemente critico que falla vilmente. Parece ya solucionado, pero
rezo por lo que pueda pasar mañana...

Lo único bueno es que esto es software. Puedo encontrar el problema,
entenderlo, explicarselo al resto del mundo y solucionarlo. Si en la
vida todo fuera tan fácil... Supongo que por eso soy ingeniero y no un
tipo simpático.( chistes sobre ingenieros informáticos bienvenidos )

besos a todos, a ti mas, claro

lunes, 24 de agosto de 2009

Duerme tranquila, duerme

Ella estaba en la cama, inmóvil. El, la miraba desde el pasillo. La
había visto por primera vez hacia unas horas, nunca más volvería a
verla. Para ella había sido una noche única, irrepetible. Para él, una
entre tantas.

Ella era una víctima, él, su asesino.

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Mi portátil no me acompaña en este viaje, y desde el iphone tampoco es
que teclee muy rápido... Lo de arriba iba a ser, como casi siempre,
mas largo. Como casi siempre, decepciono.

Besos para todos. Besos para ti.

domingo, 23 de agosto de 2009

Arena del reloj, arenilla

Desperté en una playa. Las olas mojaban y mecían mis pies, la arena
cubría mi piel y parte de mi pelo. No recordaba como había llegado
allí, y apenas tenía una noción exacta de quien era yo. Aun era de
noche, lo que acrecentaba mi desorientación. Solo un recuerdo en mi
cabeza, un nombre.

Un nombre sin rostro, un nombre que hacia que mi cuerpo se
estremeciera y casi se paralizara. Un nombre asociado a emociones que
me recorrían, ora como caricias, ora como laceraciones. Mi cuerpo
recordaba el nombre, mi mente lo había exiliado. Tan traumático debió
ser todo? Tan hiriente?

Mi vida parecía esa playa desierta, esa arena agresiva, ese mar
inhóspito y tentador. Y ese nombre, solitario y único, prendido en mi
cabeza. Ese nombre que parecía mi nexo, último, con el pasado. Pasado
del que huía o que buscaba. Pasado que ya no existía.

Mirando la Luna, contemplando las estrellas, con ese olor a sal
incrustado en mi nariz, no pude sino dormirme de nuevo.

Soñé, por ultima vez, con tu nombre.

Al despertar, otra vez, solo quedaba arena, sal y olvido.

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Alejandome de Benicassim otra vez... Buen fin de semana. Casi todos
estabamos aquí. Casi todos...

Un beso fuerte, hoy, para ti.

viernes, 21 de agosto de 2009

Definición

Sorpresa: dicese de todo aquello que no se espera.
Sorpresa sorprendida: dicese de aquella sorpresa que, a su vez, se
encuentra con algo inesperado.

Ejemplo de sorpresa: aparecer sin ser esperado en un sitio donde
debería hacer ilusión que aparecieras.
Ejemplo de sorpresa sorprendida: que aquellos a quienes se va a
sorprender no se encuentren en dicho sitio.

Si, la historia de mi vida, lo se...

jueves, 20 de agosto de 2009

En un aeropuerto gabacho...

Va, que nadie espere que hable del gobierno, de la canícula, de la brillante Marta y como corre, del mundo que se calienta, de las conversaciones que se cortan por culpa del wifi de mi hotel, de los libros que no leo, de las instalaciones desastrosas, de los viajes a la playa de mañana, de nada, de nada, de nada...

Pero tenía el correo abierto y quería poner algo, así que pongo unas líneas que os hacen malgastar algo de tiempo. Tiempo valioso que ya se ha ido... Ya lo siento...

Besos, que voy a buscar mi puerta de embarque... Besos, sobre todo a ti ( síiiiiiiii, a tiiiiiiiiiiii )

martes, 18 de agosto de 2009

Dando vueltas a un reloj

Una anciana sonríe en un balcón mientras riega las plantas. Por debajo de ella, pasa una madre con su hija, camino del colegio. La niña canta una cancioncilla infantil aprendida el día anterior. La madre la ha escuchado decenas de veces, pero aún así disfruta oyendo la felicidad melódica que escapa de la boca de su hija. Se cruzan con una universitaria que corre hacia clase, con la mochila persiguiéndola un metro detrás de ella, con unos libros en la mano que parecen resbalarse a cada paso. Se nota que el ejercicio que hace se limita a estas carreras matutinas para no llegar tarde a la primera hora. Casi derriba, accidentalmente, a la dueña de la tienda de la esquina, que subía las escaleras del metro en ese momento. Siempre camina radiante, con un aura alrededor que no deja indiferente a ningún paseante. No es una mujer atractiva, pero muchas cabezas se giran a su paso, directa hacia su tienda, donde tiene que retirar la verja. Un perro jugó hace unos instantes ahí, ahora ladra airado a un caniche que se ha acercado demasiado a su dueña. Esta le mira, con un gesto irónico en el rostro. Sabe que nunca atacará a ningún otro animal, que sus ladridos son una amenaza hueca y casi lastimera. Tira un poco de la correa y se lo lleva hacia donde está la portera del catorce, el edificio más emblemático de la calle. Apenas consigue saludarla, porque la portera sube, por las escaleras, hasta el segundo, a entregar una carta de un hijo que vive en el extranjero a su madre. Al sonar el timbre, ésta deja la regadera con cuidado en una esquina de la terraza.

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Mi conexión a internet viene y va, no tiene un día especialmente simpático hoy. Tampoco le costaría tanto ser agradable conmigo, si en el fondo soy buen tipo ( piense lo que piense esa multitud que se dirige hacia mi con teas encendidas y espadas oxidadas ).

Hoy no ha sido un mal día, contaba con que fuera mucho peor. Los desastres que se intuían se han ido, como el viento de poniente. Esperemos que no se hayan escondido para mañana...

Como mi nivel de información del mundo es escaso, no espere nadie que comente nada de lo que sucede en este planeta. Sólo aprovecho para escribir un poco y así, hacer que el tiempo en este país pase algo más deprisa, sea más efímero...

Besos a todos, sobre todo a ti...