viernes, 9 de abril de 2010

Caminante no hay camino



- Sigueme, conozco el camino a ningún sitio mejor que nadie. Allí no nos perderemos.
Y le seguí ciegamente, totalmente, rotundamente, perdidamente. Nunca llegamos a ningún sitio.
Menos mal.

lunes, 5 de abril de 2010

Feliz cumpleaños





Te miro a los ojos, y puedo ver la huella que el tiempo ha ido dejando en ellos. Han ido perdiendo brillo desde aquella primera vez que los vi, se ha ido escondiendo la inocencia, difuminando la esperanza. Empieza a haber atisbos de experiencia por algunas zonas.


En tu mirada se notan las pequeñas cicatrices que te ha ido haciendo la vida. Quedan lágrimas atrapadas de noches que no tuvieron sentido, de golpes recibidos, de conversaciones que nunca acabaron. Heridas que nunca cerraron porque no podían cerrar. También destellos de grandes alegrías, robados a otras miradas felices, a ilusiones compartidas.


Cada vez te queda menos pelo, tus rasgos se muestran más maduros, tu juventud, oh, la juventud, más lejana. No veo trazas de aquel chaval de dieciocho años por ningún sitio, ni de aquel crío que fuiste una vez, feliz, ajeno al mundo, preocupado por una pelota, un ordenador, unos amigos y poco más. Quizás todo no sea tan distinto, después de todo. Quizás debiera serlo.


Te veo ahora más consciente de lo que tienes por delante, de todo el camino que te queda por recorrer y que aún no te has atrevido casi a empezar. Sigues parado en la orilla del mar, mirando las olas, cuando deberías subir de una vez a un barco y dejarte llevar por la corriente.


Sí, puedes recordar el último año, puedes recordar como empezó, como siguió, como acabó. Puedes recordar todo lo que sucedió hasta el último detalle, ponerlo en una balanza y valorarlo. Puedes recordar la nieve que ha caído y nunca se limpió, las manos que te sostuvieron, los cambios, los giros que todo ha dado. Te dará igual. Estás de nuevo donde siempre: al principio del resto de tu vida. Sí, ahora con treinta años. Ahora, de nuevo, listo para que empiece lo mejor.


Feliz cumpleaños, aunque sea con un día de retraso. Descansa, figura del espejo.

sábado, 3 de abril de 2010

pajaritos por aquí


Sólo soy un pájaro que se olvidó de volar para quedarse a tu lado. Lástima que tú siguieras practicando el vuelo y en invierno emigraras, dejandome en ese nido vacío.

Aguantaré mientras aguante tu recuerdo. 

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Que de la Plaza del Vaticano elija esta como la foto, queda raro. Pero que persecución tuve con las gaviotas, es que no había forma de sacarlas una foto. La fuente quedó mejor en otras fotos, la plaza, en general, no quedó bien en ninguna. Aunque para ello hay gente que habrá puesto fotos mucho más interesantes que esta en flickr, invito a buscarlas a los interesados.

viernes, 2 de abril de 2010

La llave de tu corazón



Cogimos el candado para engancharlo al resto, como marca la nueva tradición que popularizó un escritor, convirtiéndola en leyenda. Llegamos al puente, lanzaste la llave lejos, al río. Nadie podría abrir nunca nuestro candado.

Nadie, ni nosotros. Así nos quedamos, riéndonos, mirando nuestro candado perfectamente cerrado en tu mano.

También acabó en el río. Allí si que resistirá durante años.

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Los candados en el puente de Sant Angello ( o como se escriba ). En un libro de Federico Moccia los enamorados simbolizaban su amor dejando un candado enganchado a las farolas de otro puente ( el Milvio o algo así, que ni idea cual es ). Parece que el uso se extiende a otros puentes, incluyendo este que da la entrada a la ciudad del Vaticano.

jueves, 1 de abril de 2010

Uno más


Uno más entre la manada que pide un deseo a la fuente. Uno más, uno que pide que todo el gentío desaparezca, el ruido cese, se quede el sólo con la fuente. Lanza la moneda al aire, surca el aire, toca la superficie del agua, se hace el silencio. Cuando abre los ojos de nuevo, está solo, sin nadie rodeandole.

La soledad es deseada cuando no se tiene, ahora se da cuenta de su error. Olvidó pedir algo de comer antes. Menos mal que en la fuente hay suficientes monedas para comprar algo en las máquinas cercanas. También debería haber pedido una toalla.

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Otra de la Fontana di Trevi, porque algo de agua tiene que salir si uno publica fotos de una fuente, ¿no?

miércoles, 31 de marzo de 2010

La noche que se desata entre mis manos y tu cintura


Sí, la noche nos ha alcanzado otra vez en la calle, sin un rumbo fijo. Nada queda sino tu mano en la mía, guiandome por el laberinto en el que hemos vuelto a caer. Laberinto de besos, de pasiones incontroladas. Laberinto de pasiones, de errores que repetimos cada noche en brazos del otro. Laberinto del que buscamos sin cesar una salida que espero que no encontremos.

La luna nos mira desde lo alto, orgullosa. Ella sabe hacia donde nos dirigimos. Hay días que sonríe. Esta noche, se oculta periódicamente, avergonzada, detrás de alguna nube. Sabe lo que quiere decir que nuestras manos ya estén sudando, y que nuestras cinturas, cuando se rozan, cortan el viento.

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La columna de Trajano, con la estatua en la parte superior de, cómo no, San Pedro. No veían con buenos ojos los papas mantener las estatuas de los emperadores. La columna se mantuvo, si no recuerdo mal, porque un santo lloró y rezó por el alma del emperador, hasta que se creyó que había alcanzado el cielo. Así que el monumento, recordando sus éxitos de guerra, pasó a ser el de un cristiano.

martes, 30 de marzo de 2010

Amore, amore...


La Fontana di Trevi. El atardecer. El sol cayendo mientras las luces empiezan a iluminar la fuente donde todo el romanticismo de la ciudad eterna se concentra. Entre decenas de flashes y monedas cayendo a la fuente, una pareja en la que el tiempo se ha detenido. El gentío se difumina a su alrededor, mientras ellos siguen allí, con sus labios enlazados, ajenos al caos que les rodea.

El tiempo se detuvo en el mármol de la fuente. El tiempo se para ahora, expectante, flota en torno a los dos amantes.

Cuando sus labios se separan, despacio, parece como si el sonido del mundo volviera a existir, y la realidad, de golpe, se hubiera hecho presente en la plazuela.

El agua sigue manando, indiferente.

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Fontana di Trevi, donde los turistas lanzan monedas pidiendo deseos que nunca van a cumplirse, sacan fotos que es imposible que salgan bien, y se sientan mirando caer el agua de una fuente de dimensiones exageradas. Allí cenamos, sentados con nuestro bocata. La fuente se apagó diez minutos después. Dicen que para salvar el planeta. Los ecologistas, que no saben que hacer para llamar la atención...