lunes, 14 de julio de 2008

Aniversario

Ayer domingo, hace un año... Podeis recordar aquí que pasó, no voy a repetirlo.

Curiosamente, la noche del sábado al domingo, ya en el domingo, quedé en uno de esos sitios que aún acumulan recuerdos por Madrid. Era extraño estar justo ahí en ese momento, recordando el aniversario. Era extraño ver ahí a alguien, esperandome. En cierto modo, fue una bonita señal del destino quedar allí con una gran amiga. Hay cosas que se pierden en la vida, hay cosas que se ganan.

Prefiero recordar el aniversario que es hoy, no el de ayer. El aniversario en que bajé del avión en Madrid y ya había dos personas para recogerme. Dos personas a las que quiero como a pocas, y que se han portado genial a lo largo del año conmigo, a veces, a pesar de mis gilipolleces y mi imbecilidad crónica.

Sirvan estas líneas como pequeño homenaje. Disculpas por todas las tonterías que habeis aguantado y gracias infinitas por todo.

Hay otras personas a las que también les estoy muy agradecida, y espero que lo sepan. El año ha sido más fácil gracias a vosotros.

Hoy hay una frase genial hoy en Microsiervos: "La vida es como un examen en el que no has estudiado: crees que lo sabes todo acerca de él… hasta que te lo dan corregido."

Dije en diciembre, enero, que el año pasado fue el de la tempestad. Hace poco leí un cuento corto, magistral, en que el protagonista caía y se daba cuenta que solo se puede hacer una cosa: reconstuir.

Reconstruyamos, pues.

Besos.

viernes, 11 de julio de 2008

Seguimosssss

Si hay algo de lo que hablar, sigue siendo, por supuesto, la recien nacida. Si todo sigue como hasta ahora, va a ser lo más cercano a una sobrina que voy a tener nunca. La verdad es que ayer, cuando pasamos a verla, el papi seguía exultante. A la madre también se la veía con una cara iluminada, sobre todo cuando la cogía en brazos.

A la niña apenas se la veía debajo de las mantas. Con guantes de boxeo iba incluso. Aún se la notaba algo hinchada, que la experiencia de nacer no debe ser agradable. Estás en un sitio tranquilito y relajado, con comida constante, donde no tienes que hacer nada, y de pronto te encuentras rodeado de luces, ruidos, caras desconocidas y gente moviendote de un lado a otro.

El padre me autorizó a poner una fotillo por aquí, cuando Herr Doktor me envíe una de las bonitas que sacó, la incluiré por aquí.

Respecto al hospital Infanta Leonor: está en mitad de la nada, hay que dar una vuelta absurda si vas andando y está pensado como el trasero de un madril enojado. Sin embargo, la habitación era muy maja. Y la chica que me atendió en recepción supo decirme el número a pesar de mi desmemoria.

Hubo brindis con pacharán a su salud, claro!

Confiando en que el nacimiento de la niña nos depare suerte infinita en la vida, hoy he intentado, con un compañero de curro, comprar el iphone. Hora y media después hemos vuelto con las manos vacias y varias tiendas recorridas en balde. En Sanchinarro hemos visto como vendían los dos últimos delante nuestro, snif, snif.

Habrá que beber para olvidar esa mala suerte... Lo preocupante ha sido que en todas las tiendas he visto marujas, pero marujas que jamás habría visto intentando comprar un móvil, preguntando datos. No puedo competir con ellas.

Besos para todos, sobre todo, hoy, para la recien nacida. Mi primera sobrina postiza.
( y besos también para ti, claro ).

miércoles, 9 de julio de 2008

Ahora estás abajo, ahora estás arriba

Llevo una temporada medio tristón por un conjunto de razones que tampoco vienen mucho al caso. Cosas que debo afrontar y cosas que debo solucionar.

El caso es que encima, fastidiandome que al final no haya salido lo de Ortigueira, pues digamos que de ánimos, los justitos, gracias.

En esto que me llega un mensaje al móvil, y resulta que, mi querido IMM, estupendo doctor, gran amigo y mejor persona, ahora ya pasa a ser también padre ejemplar. Todo bien por lo visto para la recien nacida y para la madre. Para el padre, un tono de felicidad en la voz que desbordaba todo lo desbordable.

Ahora mismo dudo que haya nadie más feliz en la tierra. Igual, quizás, pero más feliz, es imposible. Que sepa que es contagioso, que me acaba de alegrar el día. Que me he alegrado como llevaba tiempo sin alegrarme cuando he visto su mensaje y cuando luego he oído su voz.

Un abrazo gigante, querido amigo, un beso enorme para su mujer, a la que se la quiere también un montón, y un beso para su hija. Esperemos que crezca lo más parecida a la madre que sea posible, porque como se parezca a usted, apañada va la pobre =p

Saber perder

El título de arriba es el título del último libro de David Trueba. Comenté por aquí "cuatro amigos", que, aún sin convencerme, me había tenido bastante entregado y me había parecido que tenía un final realmente conseguido.

Esta novela mejora claramente la anterior. Aunque sigue habiendo una importancia demasiado exagerada a todo lo sexual, cae menos en lo vulgar, en lo chabacano. Las historias se desarrollan y mezclan magistralmente. Los personajes están vivos, llenos de matices, de sentimientos, de caídas, recaídas. De momentos que les definen como algo más que palabras. Todos son unos perdedores, en mayor o menor medida. El abuelo, el padre, la nieta. Todos van viendo como la vida les golpea, mientras avanza. Hay momentos buenos, hay momentos malos. Pero en general, no acaban más que haciendo algo similar al título: aprender a perder. Los capítulos son cortos, sin detalles superficiales. Los personajes, todos, creíbles, realistas, humanos. Seres vivos  con sus miserias, sus debilidades, sus dudas.

Gran libro, altamente recomendable. Ganar no hace falta aprenderlo, es algo natural al ser humano. Lo difícil es saber perder, darse una torta y levantarse, buscar a una persona, esperar que nos diga algo, no encontrar ninguna palabra en sus labios y no poder hacer nada. Mirarse cada mañana al espejo y saber que no queda sino tirar hacia delante.

( Como Corolario aparte, parece que al final no vamos a Ortigueira. Empecé a sospecharlo ayer y hoy se ha confirmado. La vida a veces es más previsible de lo que parece. A veces, acertar carece de gracia )

domingo, 6 de julio de 2008

Días que siguen pasando

Fin de semana del orgullo gay, de fiestas populares de Madrid, en las que sí, algún gay hay, pero vamos, o hay un millón de homosexuales en Madrid o allí estamos todos. Por otra parte, no estaría mal que hubiera un millón de homosexuales en esta ciudad nuestra, porque querría decir que habría miles y miles de mujeres deseando conocerme. No hay ninguna, como es previsible.

Paseme por las fiestas solo el viernes, y, como siempre, me lo pasé bien. Hay muy buen ambiente, muy buen rollo y se agradece estar bebiendo en la calle en mitad de julio.

Sábado de piscina, indio y bar. Volvimos al 4:10, donde el camarero aún nos recordaba. Incluso nos preguntó por el cazador de facóqueros. Plan muy tranquilo, que estuvimos poco y alcohol apenas tomamos. Vuelta a casita andando para despejarme un poquito. Tiene su encanto la noche madrileña en verano.

Hoy, día en casa, salvo un viaje a la fnac que no quería seguir postergando. Más libros recogidos, que parece es lo único que hago este año, leer y leer. Un regalo entre ellos, para alguien que lo va a flipar cuando lo vea. Dudo que lo acertara ni en mil intentos. Claro, que a lo mejor diciendo estas cosas acaba acertandolo. No se me asuste vuesa merced, que está comprado con todo mi cariño hacia vos, y sabe que es mucho.

Como dato del día, en Inglaterra, ya sea en Silverstone o Wimbledon, llueve. Bonita carrera de Fórmula 1, en la que Alonso con un coche que acelerara habría hecho algo bastante mejor. Hamilton, hay que reconocerselo, ha dado un recital. En Wimbledon, no se como acabará el partido, pero está siendo de los pocos partidos de tenis que me tienen enganchado. Gran Federer, qué clase tiene, gran Nadal. En el quinto set, y empatados 2-2, 40 iguales, mi voto va para Federer. Esperemos que la lluvia permita seguir en breve.

Besos, gente. Se os quiere. Suerte para los que mañana enfrentan días importantes.

miércoles, 2 de julio de 2008

Relato - Mientras España gana ( y 2 )

Cuando nos mudamos aquí, jamás creí que vería algo así. Ella, sentada delante de la tele, en nuestro apartamento alquilado de Berlín, pertrechada con bufanda con la bandera de España, gorra con los colores de España, camiseta de la selección española. Con una bandera enorme de España detrás de ella, a juego con los colores que se había pintado en la cara. Se habia recorrido infinidad de tiendas hasta conseguir todo aquello, movida por una fe y un sentimiento que jamás había visto dentro de ella.

Allí estaba, en el sofá, atenta a la pantalla quince minutos antes de que empezara el partido. En medio del país contra el que se enfrentaba, rodeada por vecinos que deseaban que sus sueños se vinieran por tierra, con un marido en casa nacido en Frankfurt con un cierto parecido a Jurgen Klinsmann y una retransmisión del partido en un perfecto alemán.

Aún la recuerdo emocionada cuando el himno de España empezó a sonar. Y eso que no tiene letra y no puede emocionarse cantando como hacemos nosotros, que recordamos nuestra historia ( algún pasaje se omite ) y la vivimos en cada estrofa.

El balón empezó a moverse, y ella ya no pudo quitar los ojos de la pantalla. Veía en esos once jugadores, a su país, a sus amigos de la infancia, a sus padres en el pueblo de vacaciones,... qué se yo que recuerdos podían estar aflorando en su mente. Sólo recuerdo la tensión en la que estaba, totalmente concentrada, ensimismada con la pantalla.

En cuanto Torres marcó el gol, ella saltó, henchida de alegría, desbordada de felicidad. Y yo también. Porque mi país siempre ha estado donde estaba mi corazón, y mi corazón, ese día, estaba debajo de esa gorra, dentro de esa camiseta. Mi país entero estaba sentado en ese sofá. Nunca ganará ninguna eurocopa, pero era, y es, el único del mundo en el que quiero vivir.

España y yo ganamos el partido al mismo tiempo.

martes, 1 de julio de 2008

Empieza Julio

Nuevo mes, y empieza cabreandome por la mañana. Precioso. No he sacado el abono hasta hoy, porque soy un perro, lo reconozco, pero lo que espero es que sea un trámite sencillo. Hay una máquina en la que meto mi abono, mi tarjeta de débito y, oh, sorpresa, sale mi ticket para julio. No, hoy, no. Meto mi abono, meto mi tarjeta y sale un mensaje de operación no realizable ( muy clarificador, por otra parte ). Asumo que es problema de mi tarjeta porque otro tipo compra el abono mientras tanto. Como llevo encima la elevada cantidad de cinco euros, tampoco puedo pagar en efectivo. Más odio aún. Salgo a la calle, cajero del Santander,  oh, por problemas técnicos te va a dar dinero Rita. Empiezo a plantearme volverme a casa a dormir. Siguiente paso, un caja Madrid. Me cobrará comisión, sí, pero no me queda otra. Ni con esas. No me da ni los buenos días. Un caja Duero finalmente decide darme 100 euros a cambio de 4 de comisión. Sablazo, eso se llama sablazo. Como esos cuatro son lo que me dejaría en los billetes si no tuviera el abono, los pago. Esa factura debiera pagarmela el banco Santander, o la red 4B, o quien fuera el culpable de que mi tarjeta se negara a hacer cosas.

En el curro bien, día gracioso. Nos cambian de sitio y en vez de asignarnos los sitios, como hicieron en mi anterior curro en el traslado en el que acabamos en un polígono de mala muerte, nos dejan elegirnos por estricto orden de antigüedad en la empresa. Un detalle. Eso sí, para evitar en la medida de lo posible amiguismos y demás, el que tiene el mapa y habla con la gente no informa quien está sentado en cada sitio, solo si está libre u ocupado. Muy curioso, aunque obviamente la información ha fluído por caminos alternativos y he acabado eligiendo sitio sin mirar el plano casi. Para mi que me han hecho el lío, aunque no me quejaré, aún.

Por la tarde, siendo primero de julio, no queda sino ir de rebajas. Así que a eso he ido, que mi madre quería regalarme un traje de verano para la boda ibicenca. Es curioso como mi barba sucia y mi pelo despeinado con el polo no quedaban mal, pero al ponerme un traje he pasado a tener una pinta de vagabundo borracho que no quedaba nada bien. Eso sí, la chaqueta me queda niquelada y, el pantalón, en cuanto lo ensanchen un poquito, me va a quedar como un guante. Ya no puedo engordar ni un gramo hasta el evento, claro. Traje con una rebaja considerable, del 50%. Algo oculta rebaja tan amplia, sin duda.

Besitos a todos.