domingo, 27 de febrero de 2011

Astutos todos

Astuta Merkel: su promesa nunca verificada de que Alemania contrataría a españoles cualificados en diversas áreas ya ha generado empleo... a los alemanes que se dedican a dar clases de su idioma por España.

Astuto gobierno: dispuesto a fundirnos a multas a 110 kilómetros por hora. Se nota que es una medida lógica, porque ya la han aplicado, o piensan proponerla, el resto de países de nuestro entorno. O no, porque ellos saben que tardar cinco minutos más en un viaje por carretera también supone un gasto económico mayor que el ahorro en carburante. 

Astuto Gadafi: sabe que un lider y un visionario no pueden faltar a sus promesas, así que sabe que va a morir matando en Trípoli, rodeado de cadáveres de aliados y enemigos. Veremos que pasa con un país con tribus tan distintas como Libia, si no explota en varios pedazos. Que lo que Gadafi dejó unido, no lo disuelva el petróleo.


viernes, 25 de febrero de 2011

Felicitat...

He estado pasando gran parte de la noche del viernes viendo un video de Emilio Duró, personaje que desconocía hasta ahora. Básicamente, es una conferencia que imparte, magistralmente, en un congreso gallego de no se qué. Y la borda. Habla sobre el optimismo y la felicidad, sobre como buscarla, sobre como no puedes esperarla, sino que tienes que ir a por ella, pensar que es lo que quieres y buscar la forma de aumentar las probabilidades de conseguirlo. Cambiar. Como dice en algún momento, si llevas virgen 45 años, no puedes quedarte esperando que la mujer de tu vida aparezca sin más, porque llevas 45 años virgen por algo!

Aparte de lo que dice, que es genial, lo impresionante de este tipo es la energía que transmite. Se nota que le falta tiempo, que quiere contarlo todo, transmitir lo que ha ido descubriendo a lo largo de los años. Irradia buen rollo y emociones positivas.

Así que nada, a pensar que es lo que queremos en nuestra vida para ser felices, y cambiar para conseguirlo. Que no tiene sentido vivir sin felicidad!

martes, 22 de febrero de 2011

Definición

Hijo de puta: aquel que manda bombarderos para realizar una matanza en una manifestación de civiles que, para colmo de males, son tu propio pueblo.

Después de esto, señor Gadafi, y dicho con todo el cariño del mundo, espero que una turba savaje y vengativa entre en su palacio y su bunker, le aprese y haga justicia, esto es, le arranquen las extremidades y luego golpeen con bates.

Los imanes llaman a la rebelión contra un gobierno y un ejército que solo merecen ser aniquilados. Por una vez estoy de acuerdo con esos líderes religiosos.

domingo, 20 de febrero de 2011

Lectura finalizada

He tardado demasiado en acabar de leerte. Ochocientas setenta páginas que han costado como mil libros distintos escritos en un idioma desconocido. Sabes, tan bien como se yo, que no ha sido culpa tuya. Exudas brillantez en cada página, demuestras el talento, la agilidad mental de cada relato. No fue culpa tuya, sino mía. Habrás oído hablar del bloqueo del escritor ante la página en blanco, la sensación de vacío que se apodera de él, inmisericorde. Yo descubrí el bloqueo del lector. El libro como camino que se acaba y concluye y después no queda nada de lo que había al principio, aparte de un libro enclaustrado en una estantería.

Fue fallo mío convertirte en algo más que un libro y transformarte en un símbolo. Eres papel, y debes limitarte a serlo. Papel escrito, con magia en cada página. Páginas que han ido leyendo mis diferentes yos a lo largo de los meses, de los años. El que empezó y el que te acabó comparten genes, pero difieren en varios puntos. Era mejor el inicial que el final, y que todos los diferentes que nacieron y se extinguieron por el camino.

Hoy, al cerrar tus tapas por última vez, todo acaba. Y realmente, lo único que ha acabado es la lectura de un libro de ochocientas setenta páginas que volverá a dormir en una estantería. Gracias por haberme esperado.

viernes, 18 de febrero de 2011

libros

Últimamente, publico más fotografía que hablo de libros. Es más fácil la foto, más rápido, más directo. Total, ya está sacada, es sólo subirla y compartirla. Además, la fotografía, al menos la que yo quiero practicar, consiste en capturar, no en crear. Capturar un momento, una luz, un gesto, no en fabricarlo. Por lo tanto, sólo necesito que el mundo aporte y yo robar una pequeña parte de lo que el mundo haya hecho.

Hablar de un libro supone empezar un combate desigual. ¿ Cómo comento a Gabriel García Marquez y sus amores en los tiempos del cólera ? ¿ o a Vargas Llosa con su tía Julia ? ¿ Hablo de la trilogía de los juegos del hambre y me limito a compararla con Battle Royale ? ¿ Cómo hablo de las mentiras que los libros de historia americanos cuentan a sus estudiantes ? Contar como Billy Pilgrim acabó en Dresde durante el bombardeo sin perder ninguno de los matices de matadero cinco se escapa de mis posibilidades. Y del juego de tronos me niego a hablar en detalle, que el último me pareció el peor con diferencia, y la serie está justo a la mitad...

Así que por esto me siento incapaz de hablar de literatura, porque están muy por encima mío. Hoy he leído en algún sitio, quizás en google reader, una frase cargada de fuerza, que decía algo así como "clavando las uñas en la lluvia". Quién pudiera combinar letras para escribir algo así de forma premeditada...

Divago, ¿ no ?

martes, 15 de febrero de 2011

900

Imaginad que en vez de ser trescientos valientes espartanos defendiendo el paso de las Termópilas hubieran sido novecientos. Hubieran podido arrancar el corazón a todos los soldados persas el primer día de combate. O que Blancanieves se hubiera encontrado no con siete enanitos, sino con esos novecientos que dan título a esta entrada. Hubiera acabado como directora de ese instituto de minería, haciendo comida en cantidades industriales, y teniendo que subcontratar la limpieza de la casa y del vestuario.
Novecientos podrían haber sido los cien mil hijos de San Luis, y no habría habido restauración del absolutismo en este país, y quizás, solo quizás, nos hubiéramos enterado lo que era la industrialización un poco antes. Novecientos son casi los días que hemos aguantado en este segundo mandato a ZP, donde la crisis dejó de ser algo que avisábamos y se convirtió en juez ejecutor de muchos sueños.
Novecientos es dos por dos por tres por tres por cinco por cinco.
Novecientos son los días que habría que tardar en dar una vuelta al mundo disfrutando de una pequeña parte de sus rincones. Novecientos los exámenes que habré hecho a lo largo de una vida, con una nota media decreciente en el tiempo. Novecientos los libros que soy consciente me faltan por leer, miles los que desconozco y no podré siquiera echar de menos.
Novecientos son los segundos en el cuarto de hora que llevo escribiendo este artículo, que no sirve para nada más que conmemorar el haber escrito ya en este blog novecientos artículos.
Novecientos son, incluyendo a este, los artículos escritos en este blog que son totalmente intrascendentes.

San Valentín

Telepizza ha conseguido lo que muchos pensamos: demostrar que San Valentín es una fecha hortera y absurda. Aún estoy deseando escuchar la historia de la mujer que se derrumbó presa de un ataque de virulento amor cuando su pareja apareció en casa con una pizza en forma de corazón y dos botellas de fanta naranja.

Aún imagino la cara del ideólogo de la compañía en su casa, acariciando a su gato persa mientras alza una copa de cava a un brindis imaginario con sus musas. Él está encantado, porque saben que va a haber más gente de la normal hablando de sus promociones. Sus musas, mientras, aún se están riendo de la tontería...