miércoles, 9 de septiembre de 2009

Desde el exilio, enviando mensajes en palomas muertas

La conexión a internet desde mi hotel no es que sea lastimera, es que
casi parece que llamo por teléfono a alguien que me envía las páginas,
correctamente mecanografiadas, por pony express. Interesante el pony
express, nota aparte, lo poco que duró y la fama que crió. Más efímero
que Ronaldinho o mi buena suerte...

Seguir el eurobasket desde aquí es meritorio. Cero partidos vistos de
tres, uno ya acabando y que intento seguir actualizando la página del
marca. No es lo mismo, digamos que se pierde gracia. Eso sí, Scariolo
parece el Del Bosque del baloncesto, capaz de destrozar a una
selección campeona y sumirla en el ridículo más absoluto. Vale, del
Bosque aún no lo ha hecho, direis, pero la copa confederaciones fue
algo así, y el mundial será peor. Dicho queda.

Y nada, que nadie espere aquí algo literario, que no hay tiempo de
nada, ni conexión a internet, ni ganas, la verdad sea dicha. Tengo
ideas en mente, pero como que no voy a ponerlas, porque no. Las
razones, al maestro armero, que es un tipo que lo sabe todo. Lo que es
yo, he aceptado vivir en la ignorancia, que es lo único que nos queda.

España va, y empata en el último cuarto. Absurdo mundo...

Y ahora, aprovechando que el mundo ha girado un poco más deprisa de lo
esperado, me salgo de mi órbita y me deslizo hasta un bar, buscando
cerveza barata en París. Podría buscar oro que, para el caso, es lo
mismo...

Besos a todos, especialmente a ti, claro...

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