lunes, 2 de julio de 2007

El infierno cae sobre nuestras cabezas

Correr empieza a convertirse en una tortura cuando el sol te golpea de plano. Una cosa es luchar contra tus músculos, tu grasa y la ley de la gravedad y otra muy distinta que encima haya una estrella de un tamaño muy superior al de nuestro planeta que se dedique a intentar tostarte como un pollo. Contra eso luchar es tontería.

Así que hoy el número de metros recorrido ha sido relativamente bajo, pero el sufrimiento ha sido infinito. La pobre mujer que se ha unido a Gaga y a mi en nuestra absurda carrera no ha podido elegir peor día. Como única cosa buena, hoy vamos a dormir mejor que nunca.

El hecho de dormir bien ahora significa despertar acribillado por los mosquitos, que han decidido que mi sangre tiene el ph ideal para formar un ejercito que colonice la luna. ¿ Tienen alguna utilidad estos insectos? ¿ Porqué no se extinguieron ellos en vez del dodo, que tenía cara de ser muy majo? Si alguna vez hago una lista de cosas que odio y no incluyo los mosquitos, sabréis que esa lista es incompleta. Nuestra bonita historia de odio empezó en el Retiro, cuando, aún casi adolescentes, mi novia y yo íbamos a las idílicas orillas de los riachuelos a pasar la tarde. Yo la quería a ella, ella a mi, y los mosquitos a mi brazo derecho, que un día se llevó trece picaduras. Obviamente, esa fue una declaración de guerra formal, que ocasiona que, mosquito que vea, mosquito que intente matar. Ellos se vengan por la noche, y la historia se repite hasta el infinito, en un combate perdido por mi desde antes de que empezara.

Ayer encontré por youtube dos vídeos de dos temazos de Platero y tú. Que recuerdos traen estas canciones. Os los pongo a continuación, y preparaos para acabar con los pelos como escarpias ( o como clavos, que es más de lo mío).

El primero es "el roce de tu cuerpo" y el segundo es "al cantar".




El primero está claro a quien va dedicado, y el segundo, para todos aquellos a quienes se nos pone la carne de gallina escuchandolo.

2 comentarios:

Gárate dijo...

En realidad correr ha sido más o menos malo sólo la mitad del tiempo... la mitad del tiempo, que es el pasado en la zona del circuito en que pegaba el sol... la otra mitad, a la sombra, se ha hecho bastante llevadera... Eso sí, mucho mejor es correr y sudar hasta dejar un reguerito que poder seguir para volver a casa (siempre que se haga antes de la completa evaporación del mismo), cuando sabes que al final podras darte un buen baño en alguna piscina (sirva de ejemplo, la de Pa... )

Anónimo dijo...

Si buscas respuestas dejate de Alta Fidelidad y lee Mujeres. Si este libro no es capaz de sacarte del arroyo, ninguno lo hará.