lunes, 6 de agosto de 2007

Tormentas veraniegas en la capital

Quién iba a pensar que ayer iba a llover sobre Madrid de la forma que lo hizo.
 Mientras esperaba viendo al Real Madrid de fútbol (Capello vuelve y aniquila a estos que nos están devolviendo a la mediocridad) llamada que confirmase el plan habitual de piscina y juegos frikis, empecé a escuchar el golpeteo de la lluvia contra los cristales. E iba in crescendo. Una tormenta en toda regla. Y una tormenta  no larga, pero sí persistente, que cuando volvíamos a casa sobre las dos de la mañana, aún llovía de vez en cuando.

Hay que reconocer que las tormentas son un incordio, pero el espectáculo de los rayos y los relámpagos es increible. Y la tormenta de ayer no iba precisamente corta en lo que a apartado eléctrico se refiere. Así que vale, es un incordio, pero la naturaleza lo compensa haciéndolo bonito.

El caso es que, como la piscina no se podía usar, nos dedicamos a frikear sin levantarnos casi de la mesa durante seis horas (joe, echando cuentas suena bastante duro). En tanto tiempo, pudimos dedicarnos a pulir estrategias basadas en la clave de cualquier juego: el odio. Yo hago esto porque tú, en la partida anterior me miraste mal. Argumento que nadie puede rebatir, ni va a intentarlo.

También tuvimos preciosas conversaciones, entre las que destacar cuanto tiempo tardaría un perro en morir dentro de un horno a 250 ºC, cuantas sopas de aleta de tiburón se pueden hacer con una única aleta de dicho animal e incluso tuvimos momentos de física y ciencia, hablando sobre Millikan y el experimento de la gota de aceite.


Preciosas conversaciones alrededor de unas fichas, unas cartas y mucho ira y rencor hacia la gente a la que aprecias hasta que empieza a dispararte sin venir a cuento.

El viernes ya partimos hacia Berlín, preciosa ciudad donde seguir aumentando el odio entre nosotros y recordar el nacional-socialismo y el comunismo. Preciosos movimientos llenos de grandes frases, edificios enormes y un respeto inexistente por la vida. El problema es que hay uno de los dos que todavía hay gente que tiene en muy alta estima. Para todos aquellos que aún piensen que el comunismo es una utopía, bella y conmovedora, aunque no exenta de dificultades, recomiendo Archipielago Gulag, Rebelión en la granja y "Life and fate" (desconozco si está traducido o el título en castellano) de Vasili Grossman. Especial y encarecidamente, el primero. Aunque recomiendo hacerlo con la digestión ya acabada. Por si acaso.

3 comentarios:

MnGyver dijo...

Échale un vistazo a esto: http://www.inm.es/web/infmet/rayos/rayos.html
Por lo visto casi no tuvimos aparato eléctrico comparado con Toledo o con Zaragoza.

Chema dijo...

Grandioso, hay una lista para los rayos de carga positiva y otra para los de carga negativa. supongo que la carga de la nube.

Anónimo dijo...

Ante esto solo puedo decir: Independentzia eta Sozialismoa